balonmano. final de la fase previa de la liga de campeones
Adiós a la Liga de Campeones (26-33)
El Rhein Neckar alemán hace valer su papel de favorito y arrolla a un Reale Ademarque fue siempre por detrás en el marcador. Los leoneses disputarán ahora la Copa EHF

Los jugadores ademaristas saludan a los alemanes al final y se despiden de la Champions
Adiós a la Champions. Hola Copa EHF. Después de tres años disputando la mejor competición continental, el Reale Ademar jugará este año el torneo de plata europeo. La contundente derrota sufrida ayer ante el Rhein Neckar alemán en la jornada final de la wild car deja a los leoneses fuera de la Liga Campeones y les coloca entre los equipos que pugnarán por hacerse con la Copa EHF.
Lo cierto es que la empresa era complicada. No sólo hacía falta ganar a los alemanes en su casa; era necesario hacerlo por una renta de cuatro para enjuagar la diferencia de goles favorable para un conjunto germano diseñado para pelear por la corona europea. Y ese fue un listón demasiado alto para un Ademar que además entró mal en el partido.
Un inicio falto de la intensidad necesaria tanto en ataque como en defensa la aprovechó el Rhein Neckar Lowen para endosarle un parcial de 0-4 en los primeros cinco minutos que, lógicamente, supuso todo un lastre para los hombres de Jordi Ribera. Fue Ortigosa el encargado de estrenar el marcador de la escuadra ademarista. Sin embargo, en esos primeros momentos cada gol del Reale Ademar era contestado por los germanos que cuentan con hombres de enorme calidad en todas las posiciones.
Al filo del ecuador de la primera mitad el Ademar perdía por un claro 7-11. Ese colchón de cuatro tantos conseguido en el arranque seguía pesando como una losa sobre las aspiraciones de los hombres de Jordi Ribera y les situaba cada vez más lejos del objetivo de conseguir billete para la Liga de Campeones.
Mal pintaban las cosas y fueron a peor porque en el minuto 22 el Reale Ademar caía ya por 7-13. La poca aportación de algunos de los titulares llevó a Ribera a echar de nuevo mano de los canteranos Goñi y Montoro. Si la victoria se ponía imposible al menos lo mejor era dar minutos importantes a jugadores que seguro tendrán pronto mucho protagonismo en el juego del Ademar.
Como un martillos pilón los alemanes seguían a lo suyo. Poco después los alemanes doblaban en el marcador a los leoneses por un 7-14 que, salvo milagro bíblico, parecía ya dejar sentenciado el encuentro.
El Rhein Neckar Löwen era el gran favorito para hacerse con la única plaza en juego para la Liga de Campeones y parecía dispuesto a no dejar ningún resquicio a la sorpresa.
Los primeros treinta minutos dejaron claro que ayer el ataque del Reale Ademar estuvo bajo mínimos y lo confirmaron los escasos nueve tantos conseguidos por los de Ribera. Poco bagaje para hacer frente al poderoso conjunto teutón. El 9-15 con que se llegó al descanso dejaba muy poco espacio -"prácticamente ninguno-" al optimismo.
Ribera había intentado distintas variantes para intentar romper el ritmo alemán, pero sin éxito. Jugó con dos pivotes, movió el banquillo, dio entrada a los canteranos... pero nada sirvió.
En el inicio de la segunda mitad el guión de una película que parecía tener un final previsible no sufrió variación alguna. Fue más de lo mismo. La renta del Rhein Neckar siguió creciendo. Se fue a 10-18. Estaba claro que los alemanes jugaban varias marchas por encima de los leoneses.
El equipo echaba de menos y mucho a los cuatro lesionados: Carlos Ruesga, Héctor Castresana, Dalibor Cutura y Martin Stranovsky. Cuatro jugadores básicos en la columna vertebral del juego leonés cuya ausencia explica en parte la severa derrota sufrida ayer en tierras alemanas.
Con el partido totalmente controlado, los alemanes sólo tenían que dejar que pasasen los minutos porque la renta no disminuía. En el minuto quince de la segunda mitad, el 17-26 que se reflejaba en el luminoso del Europahalle de Karlsruhe era fiel reflejo de lo que estaba sucediendo en la pista. Al Ademar ya sólo le quedaba maquillar un poco el resultado y evitar un tanteo escandaloso.
Con todo resuelto, con ventajas que oscilaban entre los siete y los nueve goles, el Rhein Neckar aflojó ligeramente el pie del acelerador y hubo jugadores como Montoroque se dedicaron a tirar del carro. Varios trallazos con su firma -"cuatro de seis-" pusieron algo de interés a un partido que hacía tiempo que lo había perdido. Y seguían siendo los canteranos los que tiraban del carro. Una contra de Carrillo ajustó un poco el marcador 25-31 a falta de tres minutos para el final. Fue lo más positivo confirmar que hay talento y ganas en la cantera ademarista.