fútbol. segunda división b
La Cultural sólo amaga (0-1)
El equipo leonés trenza mejor fútbol y goza de tres claras ocasiones para llevarse la primera victoria en la Liga pero el Eibar aprovecha un error de concentración local entre Vergara y Quique para ganar

El delantero de la Cultural Rubén Pardo, a la derecha, trata de controlar el balón ante Añibarro.
La Cultural juega al fútbol. Toca bien el balón, triangula, mete el esférico entre los centrales, busca desplazamientos con cambios de orientación y marca el ritmo, pero no gana. Lo mismo que en pretemporada. La afición culturalista ve que no es el mismo discurso de la pasada campaña, aunque la grada se recupera con triunfos (0-1).
El librillo de Alberto Monteagudo tiene que dar los resultados apetecidos. Su apuesta por jugar al fútbol en una categoría tan física y de balonazo arriba no puede fulminar a uno de los pocos entrenadores románticos que quiere hacerse con un sitio en los banquillos.
El equipo leonés sabe a lo que juega. Recuerda a la temporada de Álvaro Cervera, aunque con Monteagudo el fútbol atesora más cuerpo. Hay una concepción distinta en cuanto a la salida del balón y el juego por bandas, con más arte.
La barita de Curro conduce la magia del juego culturalista. Marín y Mena provocan que la banda derecha sea un dichado de virtudes técnicas. Fútbol riguroso y estético para los ojos del espectador. Quique maneja el balón con escuadra y cartabón. El resto acompaña.
Las categorías están para algo. Separan el trigo de la paja. La concentración de la mente alejada del campo. Ahí radica la distancia en el fútbol.
La Cultural ahoga su juego de tiki-taka y de claras ocasiones en una derrota tan injusta como merecida por un fallo en cadena. El guión del partido no merecía tal despropósito en la acción iniciada por el guardameta Diego Calzado y continuada al alimón por Vergara y Quique. El equipo leonés ni siquiera estaba situado sobre el campo para iniciar una jugada planificada y ensayada. La improvisación sólo es para los magos y Messi. El resto debe adecuarse al sistema. Trasladado a la Cultural, el sistema responde con Alberto Monteagudo. Así lo demuestra a diario.
Una acción aislada, en la que Diego Calzado se precipita, acaba con el balón encima de Vergara y Quique, pillados como el niño al que le sorprende su compañero con un pelotazo en el cuerpo en el juego del campos-medio . El siguiente movimiento deja a la defensa como la mala de la película. La espalda la encuentra Cuevas para batir la portería leonesa. Un mundo por delante para acudir a la heroica, pero un rival, el Eibar, sabedor de lo que hacía en cada momento. Diferencias que marca el fútbol. Mandiola también tiene su librillo y el que lo desajusta lo paga. Por eso no hubo desajuste. Manda oficio sobre improvisación.
El empeño leonés se queda en nada. Eso sí, Alberto Monteagudo castiga al momento para que nadie eche por tierra el trabajo del equipo. La unidad lo es todo en el fútbol. Vergara y Quique, a la ducha. No era el día ni el momento para cambiar al portero Diego Calzado, pero desde luego que a Monteagudo se le pasan algunos detalles por su cabeza que conducen a mejorar la concentración del equipo cuando lo manda el momento y la situación del partido.
El técnico albaceteño conoce mejor que nadie que su plantilla tiene puntos no débiles, sino muy débiles, que desajustan un sistema en el que el trabajo diario hace a cada miembro de la plantilla mejor. Hay algún futbolista en el equipo por encima de la categoría. Una rémora más para un equipo que se comporta con desparpajo en el juego desde atrás hacia adelante.
La Cultural, pese a fallar ante una afición que vuelve a confiar en el equipo, mantiene la voluntad para acomodarse en los puestos templados de la clasificación. Después, tocará pensar en metas más elevadas. No al revés.
El único peligro se basa en la inseguridad que pueda crear en la plantilla el buen juego con un mal resultado. El marcador manda en el fútbol. De nada vale tocar y tocar si al final se pierde. El plantel culturalista goza de talento y futbolistas con la experiencia necesaria como para tirar del carro. Los errores se pueden enmascarar con trabajo y más trabajo. Planificación pura y dura. Que nadie acuda a la magia mal concebida.