Una prueba a la medida del español que se rinde a los cien años del Galibier
Han puesto una alfombra alpina y una esterilla pirenaica a los pies de Alberto Contador y también a los de Andy Schleck. El Tour, sus organizadores, más que los nombres —que también— lo que quieren es espectáculo y saben que con Contador y Andy Schleck lo van a tener garantizado. El trazado estaba hecho, como suele ser habitual, mucho antes de conocer los picogramos de clembuterol, 50, que tenía Contador en su cuerpo.
Han reducido los kilómetros contra el crono a nivel individual y los han dejado en 41, por la zona de Grenoble, en un trazado que es un rompepiernas. La contrarreloj por equipos, con tiempos reales, será muy llevadera, por lo que con cinco llegadas en alto, han dejado muy claro que el espectáculo lo veremos en la montaña.
Alberto Contador tiene un Tour ideal para él. Lo mismo dice Andy Schleck. La edición de 2011 tendrá cinco llegadas en alto, una crono individual y otra por equipos. Serán menos kilómetros contrarreloj, con una única crono individual y otra por equipos, y rendirá homenaje al Galibier, de cuyo primer ascenso se cumplen cien años y que en la próxima edición se afrontará dos veces, una por cada cara. Será la primera vez que ese col mítico del Tour, uno de los nombres nobles de la carrera, sea meta de una prueba que vuelve a hacer un nuevo guiño a su propia historia.
La carrera comenzará el 2 de julio en el Passage de Gois, un lugar del oeste francés que se inunda con la marea alta y que sólo es transitable cuando está baja. Recorrerá unos 3.500 kilómetros y acabará el 24 de julio en París, tras haber gozado de dos jornadas de reposo. En busca del equilibrio, los organizadores han limitado el kilometraje contra el reloj y sólo habrá una prueba individual, igual que sucedió en 2009.
Además, contará con nuevas formas de atribuir los maillots de la montaña y de la regularidad, con el objetivo de hacerlas más interesantes e intensas. La clasificación del ganador del maillot de puntos rojos atribuirá menos puntos a menos ciclistas, con el objetivo de que los escaladores luchen más en los coles.
«El objetivo es mantener el suspense hasta el final», aseguró el director de la carrera, Christian Prudhomme.