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El maletín de la salvación
La LFP dota a la Deportiva, como al resto de clubes profesionales, de un botiquín para poder hacer frente a un percance como el de su ex jugador Miguel García

Un sanitario corre con el maletín que la Liga ha dado a los clubes de Primera y Segunda.
Los equipos que forman parte de Primera y Segunda División cuentan con los medios necesarios para hacer frente a casos como el ocurrido el pasado domingo en el estadio Helmántico, cuando el ex deportivista Miguel García sufrió un infarto que a punto estuvo de acabar con su vida. En este caso, las atenciones y el uso del desfibrilador y del tubo de Guedel fueron fundamentales para mantener con vida al futbolista.
La Deportiva ya dispone del maletín-botiquín de urgencias. Contiene un material consensuado por diversos médicos de equipos profesionales, además de intensivistas y anestesistas. El hecho de que en El Toralín se hayan producido dos infartos en los últimos seis años y otros episodios a nivel nacional e internacional han hecho que la LFP dote a los equipos de material de primeros auxilios, aunque en el campo ponferradino ya se estaba preparado para este tipo de cosas por lo anteriormente descrito.
El botiquín contiene un desfibrilador, un resucitador manual, un fonendospopio de doble campana, un tensiómetro manual, un collarín cervical, cuatro tubos de Guédel, abrebocas y pinza tiralenguas, un laringoscopio, una linterna médica, seis cintas de hemostasia, tubos endotraqueales, vías para canalizar intravenosas, seis unidades de adrenalina, diez de atropina, otra decena de Dormicum, una manta térmica, diez agujas IM, diez jeringuillas, guantes estériles y un botiquín interior especial con diversos medicamentos.
Curiosamente Miguel García vivió en primera persona hace seis años un episodio parecido al que le tocó ahora en primera persona. En el partido Deportiva-Sestao Ríver de la temporada 2004-2005 el colegiado David Pérez Allerez también caía sin sentido en el terreno de juego a causa de un episodio de muerte súbita, que le mantendría durante un mes en coma y le dejaría inhabilitado para arbitrar. Aquel día Miguel estaba a poco más de diez metros del trencilla vigués.