infraestructuras deportivas. una instalación sin criterio
¿Quién mide el alto nivel?
Los responsables del Ceard de León y del CSD no se ponen de acuerdo a la hora de establecer unos baremos objetivos que determinen qué deportistas tienen cabida en la instalación deportiva

Deportistas que se preparan en el Centro de Alto Rendimiento de León.
La contradicción vuelve a convertirse en un hábito en el Centro Especializado de Alto Rendimiento de León (CEARD) con respecto a quiénes deberían de tener acceso al complejo deportivo por su condición en un principio de atletas y después de deportistas en general de alto nivel.
La responsable de centros de alto nivel dependiente del Consejo Superior de Deportes (CSD), Rosa Ortega, el director de la instalación leonesa, Daniel Mateos, y el director deportivo del complejo ubicado en el Campus de Vegazana, Carlos Burón, no acaban de ponerse de acuerdo sobre quienes están facultados para prepararse en el recinto.
Rosa Ortega señala con reiteración: «El Ceard de León, al igual que sucede con las otras tres instalaciones ubicadas en España (Madrid, Barcelona y Sierra Nevada), se levantó para acoger en sus dependencias a los deportistas del más alto nivel, tanto a nivel nacional como internacional. Los deportistas que se preparen en el Ceard de León no deben cumplir inexcusablemente el requisito de ser residentes en León. Eso no sé quién lo ha dicho, pero no se corresponde con la realidad. Tenemos la intención de contar con deportistas del más alto nivel tanto nacionales como internacionales. Trataremos de llevar a cabo convenios y acuerdos con dichos deportistas de élite».
Lo que no especifica Rosa Ortega es que deportistas de alto nivel están interesados en ingresar en el Ceard de León ni tampoco cuando se van a producir dichas altas. Tampoco señala los convenios previstos con Federaciones internacionales ni si estos ententes se producirán de inmediato o tardarán algún tiempo.
La improvisación manda en cada una de las declaraciones de los que gobiernan el Ceard de León. El director deportivo del centro, Carlos Burón, anunció en la primera semana de apertura del complejo deportivo, hace poco más de un mes: «Ya entrena un grupo de ocho lanzadores que cumplen los requisitos para la utilización de una instalación específica y de alto nivel. El Ceard tiene que ser una referencia nacional e internacional en el sector de lanzamientos».
El propio Burón relató tras una reunión con miembros del Consejo Superior de Deportes: «Quedó aclarada de manera diáfana la realidad del Ceard de León, que será específico de lanzamientos, dada su peculiaridad y que, en segundo término, también podría utilizarse para disciplinas como velocidad, vallas o saltos».
Carlos Burón insistió, después de la citada reunión, en que la intención del CSD era la de dedicar el cuarto Ceard existente en el territorio español «a un centro de alto nivel, no de tecnificación o destinarse a otras cuestiones», argumentó con rotundidad. Un mes después, el director deportivo cambia el discurso. El alto nivel carece de una medición objetiva y tienen cabida no sólo atletas, sino también deportistas de varias modalidades deportivas. Se establece como élite a los deportistas de tecnificación, cuando dicha denominación tropieza radicalmente con la acepción adoptada en un principio por el propio Burón y también con lo argumentado por el CSD cuando se refiere a los deportistas que debe cobijar el complejo deportivo.
¿Quién y cómo se mide el alto nivel exigido para poder acceder a la instalación deportiva? No hay un baremo claro. No hay un criterio unificado entre los responsables del Centro de Alto Rendimiento de León.
Alberto Soler, director general del CSD, Rosa Ortega y el propio Carlos Burón coincidían en la primera semana de apertura del centro a la hora de establecer el baremo de alto nivel. Ahora ya no. Requisitos impuestos que varían según las valoraciones subjetivas de sus responsables dan poca seriedad a un centro de élite, que por su carácter específico debería de cobijar al más alto nivel. La previsión no está hecha y no hay nadie que indique con objetividad lo que es alto nivel deportivo. Ni siquiera su director, Daniel Mateos.