natación. su próximo reto, londres 2012
«En León siento un cariño sincero»
La campeona del mundo de natación se licenciará en el 2011 en psicología, hará prácticas en una entidad financiera y espera alcanzar los 50 títulos nacionales
Nadadora por condiciones físicas y por convicción, Érika Villaécija se considera una privilegiada por «poder hacer lo que más me gusta y además disfrutar de ello». Cepedana de Cogorderos, al que acude «siempre y cuando me lo permite la competición», sus inicios en una disciplina deportiva que le ha reportado tantos éxitos personales y alegrías a sus miles de seguidores («muchos», asegura feliz, «los tengo en León donde siento un cariño sincero») tienen como protagonista a su madre. «Fue por culpa de un problema de espalda que le llevó a tener que acudir a la piscina a nadar para recuperarse. Yo iba con ella y para que aprovechara esa situación me apuntó a un cursillo. Allí vieron que tenía posibilidades y con una beca de la Unió Esportiva Horta pude adentrarme un poco más en este deporte». Sus condiciones de gran campeona no pasaron desapercibidas tampoco para los responsables del Centro de Alto Rendimiento de San Cugat que a los 15 años ya la captó para su selecta nómina de estrellas. Y los resultados no tardaron en llegar.
Campeona de España júnior y al año siguiente triunfadora en los Juegos Mediterráneos fueron su carta de presentación entre la élite a la que sigue perteneciendo pero ya como uno de sus referentes. Le avalan entre otros sus 48 títulos de España, sus campeonatos continentales y el oro en el Mundial de Dubai, por citar sólo unos ejemplos. «Nunca podré olvidar la sensación de subir a lo más alto del podio en el Mundial, pero tampoco el haber logrado dos diplomas en los Juegos de Atenas. El Europeo de Madrid fue otro día imborrable porque además del triunfo tuve como espectadores de excepción a mis padres. El récord de Europa del año pasado tampoco está en el olvido».
A punto de titularse en psicología, en septiembre espera poder «hacer las prácticas en el Banco de Sabadell», eso sí, compaginándolas con una preparación diaria que abarca seis horas de entrenamientos. Mucho trabajo de preparación que le deja pocos momentos para el ocio. «Cuando llego a casa estoy bastante cansada por lo que hacer las cosas del hogar se convierte a veces en un reto, máxime desde hace unos meses tras haberme independizado de mis padres». Eso sí, a sus progenitores los idolatra. Igual que a su hermano. «A ellos les dedico el oro del Mundial, pero también a todos aquellos que me han apoyado y que celebran como si ellos hubieran logrado mis éxitos. Es maravilloso contar con gente así».
Si no se hubiera dedicado a la natación Villaécija lo tiene claro. «Igual habría trabajado en Stradivarius, una tienda de ropa, para pagarme mis estudios». Porque a la flamante campeona del mundo la ropa le apasiona. Su sueño es poder oír el himno de España en lo más alto del podio en Londres 2012. «Sueño con colgarme una medalla. Y si es de oro mejor. Pero también estaré satisfecha si al final toco el muro. Sobre su retirada no quiere pensar todavía. «Creía que iba a ser después de los Juegos, pero ahora que le han dado el Mundial 2013 a Barcelona quiero llegar allí. Porque en ese mismo escenario disputé mi primer Mundial en el 2003». Hablando de ídolos y a pesar de ser nadadora apunta a uno, «Valentino Rossi. Soy muy motera. Pero además lo es por su carácter de ganador».