QUÉ FUE DE... Urbano González. ex jugador de baloncesto en elosúa león
El base que se hizo apicultor
Urbano González jugó de base en aquel histórico Elosúa que catapultó al baloncesto en León. Luego, acabó su carrera en el JT de Ponferrada y allí también formó parte de la e
Fue un jugador salido de las categorías inferiores del club, relacionadas con el Colegio Leonés. Debutó en la temporada 85-86 y estuvo cuatro años defendiendo la camiseta del Baloncesto León; dos como júnior y otros dos como sénior. Coincidió con una de las grandes épocas del básket leonés un equipo que tenía en sus filas a Essie Hollis, uno de los mejores americanos que ha pasado nunca por el baloncesto nacional. «Lo que yo viví con él como compañero es lo más grande que he vivido con un americano. Sobre todo porque él era maestro y se le notaba mucho; no en su forma de jugar sino en su forma de trabajar en los entrenamientos porque era muy didáctico, siempre te enseñaba cosas. La verdad es que fue un punto de inflexión en el baloncesto leonés. De hecho muchos articulistas de baloncesto dicen que los dos mejores americanos que pasaron por España fueron Audie Norris (jugó en el Barcelona) y Essie Hollis. Hollis podía jugar de pívot, de alero o de base. Era un crack en todas las facetas, también como persona. Tenía talento y era vistoso, sabía como agradar a la grada», dice Urbano recordando a aquel auténtico fenómeno de la canasta.
De esos cuatro años en el Baloncesto León el recuerdo que conserva con más cariño es la confianza que le brindó el club cuando era un principiante. «Sobre todo me quedo con la posibilidad que me dio el Baloncesto León de apostar por mí y jugar profesionalmente. Había un solo base que era Nacho Herreras, con ficha sénior, y aunque yo era júnior apostó por mí como segundo base. Eso fue muy gratificante para mí. Y luego recuerdo especialmente mi debut ante el Caja Madrid, estábamos perdiendo de quince y me sacó el difunto Toño Garrido cuando faltaban tres o cuatro minutos. Metí un par de triples y aunque perdimos igual fue un debut grandioso para mí».
Tras cuatro años en León su siguiente periplo fue en la Segunda División. Donde jugó otro año en Coruña, en el Leyma Básquet Mar. «Fue un año interesante pero jugamos muy mal la fase de ascenso, yo especialmente, y no renové».
De ahí se fue a Ponferrada a jugar en el JT, también en Segunda División. Fue en la temporada 90-91. Jugó con su hermano Tito, Moro y Carlos. Tres jugadores como él de la cantera de Baloncesto León. «Éramos un equipo muy limitado en cuanto a jugadores y el peso del equipo lo llevábamos mi hermano y yo. Hicimos unos números espectaculares». Números que le valieron para fichar en la campaña siguiente por el Baloncesto Salamanca. «Fue un año muy bueno en lo personal en todos los sentidos pero como equipo no ascendimos. El Baloncesto Salamanca desapareció y entonces me vine de nuevo a Ponferrada donde estuve mis últimos cuatro años».
Urbano González recuerda como «años muy buenos» aquella segunda etapa en la comarca berciana. «Tuvimos la suerte de ascender de Segunda a Liga EBA en mi segundo año allí. El ascenso supuso el «boom» del baloncesto en Ponferrada y yo tuve la suerte de vivirlo igual que me había pasado años antes en León. El equipo empezó a fichar americanos como Hill y a tener mayor protagonismo».
Su último año en Ponferrada fue bueno aunque el equipo bordeó el descenso. Fue elegido como tercer jugador de la Conferencia Norte pero empezaba a sentir que su tiempo se agotaba. «Técnicamente nunca fui notable. Era un jugador muy bueno físicamente pero técnicamente muy normal. Y con 29 años vi que me quedaban como mucho un par de años para jugar a mi nivel habitual antes de que el físico comenzase a pasarme factura. Entonces decidí dejarlo aunque nadie lo entendía. Estaba todavía a un nivel alto y quería tener un buen recuerdo de mi y que la gente también lo tuviera». Finalizada su etapa en el baloncesto se inició en la apicultura ecológica con su empresa Urzapa y casi a la vez decidió convertirse en bombero, dado que su físico le ayudaba a superar todas las pruebas con facilidad y es una profesión que siempre le atrajo. Y ahí sigue actualmente. Con las abejas y de bombero en el aeropuerto de León.