balonmano. mundial de suecia
España se medirá a Dinamarca (30-24)
La selección derrota a Hungría y llega invicta a las semifinales donde se las verá el próximo viernes con un aguerrido equipo danés que también oposita a la final

Iker Romero lanza a puerta sobre la defensa del jugador húngaro Timuzsin Schuch.
La selección española de balonmano llegará sin conocer la derrota a las semifinales del Campeonato del Mundo, tras imponerse por 30-24 a Hungría, en un encuentro que Valero Rivera aprovechó para dar minutos a los jugadores que menos habían participado en el torneo. Ni los numerosos cambios introducidos por el seleccionador, que trató de reservar lo máximo posible a los jugadores que más minutos han disputado en el Mundial, mermó la intensidad defensiva del equipo español.
La actuación de Cristian Ugalde en el puesto de avanzado de la defensa nada tuvo que envidiar a la protagonizada días anteriores por Roberto García, como tampoco desmereció la presencia de Jorge Maqueda en el lateral derecho del 5-1 español.
Una muestra más del hambre de victoria de una selección española que, pese a que ayer, ya clasificada para las semifinales, parecía la víctima propicia para una derrota, no tardó en adquirir una cómoda ventaja (8-4) en el marcador. Más se notaron las continuas rotaciones en ataque, donde la presencia de jugadores menos habituales lastró los automatismos que poco a poco ha ido adquiriendo el conjunto español a lo largo del torneo. Desajustes que permitieron que Hungría, que necesitaba la victoria para asegurarse su presencia en los preolímpicos, volviese a engancharse al encuentro (9-9) gracias a su peligroso lanzamiento exterior. Pero España no estaba dispuesta a regalar su primera derrota en el Mundial y, de la mano de Iker Romero, que cerró la primera parte con tres goles, y de Julen Aguigalde controló siempre el partido.