pesca
La pesca no es una prioridad entre los gestores del agua
Hace una par de semanas pude disfrutar, junto con los amigos de Pescaleón, de un visita guiada al interior de la presa de Riaño. Allí pudimos constatar que la pesca deportiva no aparece entre las prioridades de las Administraciones que se ocupan de los usos del agua.
Los desembalses por las compuertas de fondo, las variaciones de caudal provocado por las minicentrales o los caudales mal llamados ecológicos que desbordan o dejan prácticamente secos amplios tramos de río son el pan nuestro de cada día. Por si esto no fuera suficiente las Confederaciones Hidrográficas, dependientes del Estado Central, se dedican a convertir los cauces en auténticos canales destrozando las márgenes. Además se encuentran enfrentadas con la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León competente a la hora de salvaguardar la fauna piscícola.
Los intereses de una y otra administración chocan con demasiada frecuencia pues los objetivos que se marcan son diferentes cuando no antagónicos. Escolleras kilométricas, extracción de áridos y de cuantos troncos y árboles milenarios, que son el principal refugio de las truchas, «obstaculizan» el libre discurrir del agua, son las actuaciones mas comunes de las que además hacen a diario alarde publicitario.
Antes del cierre de la presa de Riaño el Esla disponía de acotados realmente maravillosos. Escaro o Bachende, hoy anegados, eran un auténtico paraíso, pero también Las Salas o Valdoré, por debajo de la presa y que aún persisten como cotos de pesca pese a que nadie consigue una captura de abril a agosto. La razón es muy sencilla. Gran parte del agua se desembalsa por las compuertas de fondo y por esta causa está a una temperatura de entre tres y cuatro grados y apenas contiene oxígeno disuelto. Por otra parte los caudales para alimentar el canal de Payuelos y de la margen izquierda del Porma son tan brutales en verano que rompen el equilibrio del cauce de forma que para las truchas la vida se hace imposible. Los pescadores deportivos han desaparecido de estos tramos de río aunque por los cotos todavía aparece algún despistado, casi siempre foráneo, que se despide jurando que le han timado y que no volverá nunca mas. Tan solo a partir de Cistierna el río cobra algo de vida, mejorando río abajo cuando el agua comienza a tomar temperatura y a recuperar oxígeno. Pero esto parece que no preocupa a la hora de redactar de Nueva Ley de Pesca de Castilla y León.
FOTOS.- Interior del muro de la presa de Riaño.