Diario de León

QUÉ FUE DE... José Lasa Azpeitia. EX JUGADOR DE BALONCESTO LEÓN

El cerebro de un León de leyenda

Protagonista de dos años en los que León tuteó a los grandes, hoy ejerce de abogado León ha disfrutado durante sus tres décadas de vida de grandes bases, jugadores con un talento ex

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Heredó la serenidad de los canarios por parte de su madre, la seriedad vasca de su padre y la imaginación adquirida de su etapa formativa en el Real Madrid, club en el que logró dos ligas, una copa y lo más importante, erigirse como campeón continental. Fue justo en el año 1995, meses antes de recalar en Baloncesto León donde fue uno de los protagonistas principales de su gran papel en la ACB.

Dos años son pocos pero también suficientes para mostrar todo lo que uno lleva dentro. Y José Lasa aprovechó esas dos campañas en León para reivindicarse como un director de juego brillante. Algunos le compararon con el nuevo Corbalán, responsabilidad que no le produjo al base canario losa alguna. Tampoco el hecho de alcanzar altas cotas de protagonismo en los equipos donde estuvo. Formado en el Real Madrid, León se convirtió en una de sus épocas más destacadas. Llegaba precisamente al Palacio después de varias campañas brillantes en el verano de 1995. Toñín Llorente, Martín Ferrer, Óscar Yebra y Byron Houston fueron algunos de sus compañeros de travesía. Y también los destinatarios de sus pases, los que se aprovecharon de su excelsa visión del juego para convertir el proyecto leonés en una realidad a la altura de los mejores de España. En su primera temporada Lasa llevaba a León a la duodécima plaza. Pero fue sólo el anticipo de lo que llegaría en la liga siguiente. Séptimo puesto, billete para disputar competiciones europeas, en este caso la Copa Korac, y semifinalista de la Copa del Rey, disputada precisamente en León en la que por muy poco, no logró subirse al podio. Sólo el Joventut, a la postre campeón, lograba acabar con las ilusiones leonesas, las de un equipo que vivía sus mejores años. Junto a Llorente conformaba una pareja de directores de juego completa. Cada uno con un estilo diferente pero complementario que posibilitó a León muchas jornadas de triunfos. Ni su altura, 1,81 metros, le impidió convertirse también en un referente dentro de la categoría, una competición en la que los bases habituales superaban a Lasa en un puñado de centímetros, pero no de clase.

Al final de esa campaña Lasa ya había decidido cambiar de aires. Jugador inquieto y dispuesto a conocer todos los escenarios posibles del baloncesto, ponía rumbo a la liga griega donde se enroló en el AEK Atenas. De allí regresó a la que fue su primera casa, el Real Madrid para iniciar un trayecto en sus últimos año s como baloncestista que le hizo vestir las camisetas del Peristeri donde no acabó muy bien, el Snaidero Udine italiano, el Lleida y el Oliveirense portugués donde, a los 29 años, colgaba las botas, en este caso las zapatillas, para afrontar otra etapa de su vida. Eso sí, vinculada al deporte.

«Hay factores en la vida que te obligan a tomar decisiones. El deporte de élite exige dedicación plena en todos los aspectos y yo, en mis últimos años, aunque lo intentaba, veía que me faltaba algo. La decisión la estuve meditando durante cuatro años, ya que no es fácil dejar algo que era mi pasión y que siempre quise, el baloncesto. Al final más que una opción fue una necesidad», precisaba Lasa en una de sus intervenciones públicas poco tiempo después de dar el paso de las pistas de baloncesto a la abogacía donde su talento y visión también fue descubierto por los directivos de uno de los bufetes más importantes de España, Cuatrecasas. Desde mediados del 2000 su premisa no es otra que defender a deportistas que como él, siguen haciendo grande este deporte. Un deporte que para suerte de León pudo disfrutar de un jugador único. Eso sí, a pesar de la distancia, José o Pepe Lasa no se olvida de la camiseta que lució durante dos años. Alguna llamada a sus viejos amigos, una mirada a la clasificación de la LEB-Oro donde actualmente milita León... y mucha añoranza. También cariño por un club que aún le idolatra igual que otras de sus figuras como Hollis, Schlegel, Thompson, Xavi Fernández, Crespo, Ferrer, Coleman, Herreras, Houston, Johnson y Kazanowski.

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