baloncesto. final de la nBA
Barea da la talla
Un gran Nowitzki y los ocho puntos del base de origen leonés resucitan a los Mavericks para igualar la final ante Miami

José Juan Barea lanza a canasta en el último partido.
Se levantó con una fiebre de 39 grados, afectado por la gripe, pero el enfermo Dirk Nowitzki se encargó de resucitar a los Mavericks, para empatar de nuevo la final ante los Heat (86-83) gracias a otra remontada de Dallas propiciada por el ala-pívot alemán, algo que ya se ha convertido en costumbre. Nowitkzi solo había anotado 11 puntos en los tres primeros cuartos, pero en el último, en los momentos de la verdad, sumó 10, para que Dallas igualase la lucha (2-2) y pueda seguir soñando con el primer anillo de su historia, aunque es Miami el que dispone del factor cancha a favor.
Mientras el astro germano emergía para dar la vuelta al cuarto partido y forzar al menos un sexto duelo en Florida, LeBron James se estrellaba en el último cuarto sin una sola canasta, y firmó su peor actuación de la final: ocho puntos (3 de 11 en tiros de campo) y nueve rebotes, pese a que dio siete asistencias. Por primera vez en cuatro años LeBron no terminó con dobles dígitos. Y por encima de los Heat volvió a elevarse el genial Nowitzki, que también cogió 11 rebotes defensivos. «Entré cansado al partido, pero es una final, hay que intentar hacerlo lo mejor posible, y es lo que yo hice», reconoció el mejor europeo de la NBA.
Dallas perdía por nueve (65-74) a falta de 10 minutos, pero un parcial de 21-9, con un Nowitzki portentoso, rompió la igualdad que se mantuvo hasta un tercer cuarto claramente favorable a los Mavericks. El técnico de Dallas, Rick Carlisle, sorprendió al alinear al puertorriqueño José Juan Barea en la posición de base, y el pequeño jugador también se creció (ocho puntos). Estuvo también inmenso en la zona Tyson Chandler, máximo reboteador del encuentro con 16 rechaces, igual que Nowitzki encontró dos buenos complementos en ataque en Jason Terry (17 puntos) y Shawn Marion 16).