Diario de León

LÍNEA DE SALIDA

Rincones... en la «catedral»

Fernando Alonso espera que Ferrari sea en Gran Bretaña «aún más competitivo»

Publicado por
Javier Fernández Zardón
León

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Remozada, la catedral. Lo de la «Casa del Motor», no es una mera den ominación, ni siquiera un título... se diría todo un e stil o de vida en el mundillo del motor.

Decir Silverstone... en decir carreras, con mayúsculas; como mayúsculas son las epopeyas que se han vivido all í a lo largo de su dilatada historia. El escenario donde, un «12+1» de mayo de 1950, naciera el Campeonato de Mundo de F1. Setenta vueltas entonces, cincuenta y dos hoy; 4,7 kilómetros entonces, casi seis hoy (5,89 para ser exactos). Giuseppe Farina llevó entonces su Alfa Romeo a la victoria, hoy... ya veremos; el año pasado fue Mark Webber el que llevó al Red Bull a la victoria-¦ por si lo habían olvidado.

Si la supresión, tras la carrera de 2009, de la famosa «Zona del Puente» se consideró por muchos de lo s puristas -y de quienes tampoco lo son tanto- como un auténtico sacrilegio, también es verdad que la tal remodelación del trazado catedralicio, lejos de perjudicar al espectáculo, lo revitalizó.

Si «frenar es de cobardes» -o eso dicen-, poco sitio tiene la cobardía en un trazado en el que los más valientes podrán girar durante más tiempo, y más vueltas, con el pie a fondo o, cuando menos, sin ni siquiera rozar el pedal del freno. Otra cosa es ponerlo en práctica a la salida -por ejemplo- de «Luffield» y mantenerlo así -gas a fondo, se entiende- hasta negociar «Woodcote», pasar como una exhalación por la recta «Pit», llegar a «Copse» con los pelos de punta y rematar las eses de «Becketts» sin haber dado más allá de una veintena de segundos de respiro a los frenos.

Eso sí , la caja de cambios sí que respirará, porque se usa bastante poco en el rapidísimo Silverstone donde, por cierto, no paran de hacer cambios: los boxes se cambian este año a la salida de la curva «Club», donde también se traslada la salida y meta. Precisamente por ello, hay quien vaticina atasco en la largada, ya se verá.

Y no acaban ahí las novedades, también la reglamentación tendrá las suyas: se prohibirán los difusores soplados, con lo que -a mitad de temporada- los equipos se verán obligados a modificar buena parte de la configuración de los coches, una polémica decisión de la FIA que no parece haber sentado precisamente bien en los garajes.

Hablando de «mitades». El de Gran Bretaña es también el Gran Premio que marca el ecuador del campeonato, de forma que son también muchos los equipos que deciden ahora su estrategia técnica de aquí al final del certamen: seguir como hasta ahora -y pensar ya en la próxima campaña- o continuar evolucionando hasta que el cuerpo -y la cartera- aguanten. En general, aunque nadie lo reconozca públi camente, qu ien más y quien menos ya está fuñicando en el coche del año que viene.

El domingo a las 14, trazado muy técnico, el de la catedral -sobre todo en «Beckets»- y con un puñado de cuatro rapidísimas curvas hasta llegar a una larga recta. En general, Silverstone es uno de esos circuitos que «gusta» a los pilotos.

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