Diario de León

QUÉ FUE DE... Juancho Pérez ex pivote del reale ademar

Juancho, el defensor rocoso

Dejó el balonmano pero ha vuelto para ayudar a su Badajoz, que también preside. Junto con Iñaki Ordóñez formó un tándem defensivo temible. Tanto que el Ademar ganó su única liga en la campaña 2000/01. Colgó las botas hace dos años pero ha vuelto esta campaña para ayudar al Badajoz, el equipo de su tierra, del que también es presidente.

Publicado por
georgino fernández | león
León

Creado:

Actualizado:

Amado y odiado por la afición leonesa, Juancho Pérez, el fornido pivote extremeño de 2,06 de altura y más de 120 kilos de peso, forma parte de aquella nómina gloriosa que conquistó el único título de liga que adorna las vitrinas del Reale Ademar. Fue en la temporada 2000/01 y marcó la entrada del equipo leonés entre los más grandes.

Su importancia en aquel título fue grande como subrayaba días atrás en una charla informal el ahora técnico ademarista, Isidoro Martínez, y en aquel entonces segundo a las órdenes de Manolo Cadenas. «Se habla mucho de Entrerríos, de Magnus Andersson o de Iker Romero pero aquella liga se ganó fundamentalmente porque teníamos en el centro a dos armarios como Iñaki Ordóñez y Juancho Pérez y ahí no entraba ni dios». Y lo dice totalmente convencido.

Razón no le falta. Juancho siempre tuvo fama de defensor implacable. De esos tipos que es mejor tenerlos en tu equipo que como rival. De hecho cuando él recuerda aquella liga tiene un dato significativo grabado en la memoria. «Ese año tuvimos de media nueve exclusiones por partido. Iñaki y yo siempre éramos castigados. La verdad es que éramos un equipo que poníamos mucha intensidad».

En total pasó en León cuatro años. Estuvo el año del ascenso a la Asobal y luego, tras un paréntesis, otros tres años en los que ganó además una Copa Asobal.

Luego pasó de sentir ese amor al odio. Se convirtió en objeto habitual de las iras de la afición. Fue en la temporada 2002 cuando decidió abandonar el equipo leonés para fichar por el entonces Portland San Antonio. «Es un asunto en el que nunca he querido entrar. Fue una oferta irrenunciable desde el punto de vista económico porque doblaba mi contrato con el Ademar y porque el Portland era el campeón de Europa. Yo estaba encantado en León; me había comprado incluso una casa. Pero cuando te llama el campeón de Europa y te duplica lo que ganas... No sé por parte de quien se envenenó la cosa, es algo que tampoco he querido averiguar, y al final pasó lo que pasó y ya está. Pero yo nunca he querido estar disculpándome constantemente por una decisión profesional».

En el equipo navarro y en la selección llegaron nuevos títulos. Tantos como para configurar un palmarés envidiable. En total el jugador extremeño ha ganado cuatro ligas Asobal, cuatro copas Asobal, una Copa de Europa, tres recopas y tres supercopas de España, mientras que con la selección ha jugado 204 partidos y ha sido oro mundial (2005), dos veces bronce olímpico (1996 y 2000) y tres veces plata en un Europeo (1996, 2000 y 2006).

Hace dos años, cuanto tenía 35 «tacos» y muchas guerras a sus espaldas, decidió colgar las botas para volver a su tierra a hacerse cargo del equipo de su tierra, el Escuela de Balonmano Badajoz (Escubal), convirtiéndose en su presidente, y a ganarse también la vida como representante comercial de una firma dedicada a la venta de prótesis de cadera y rodilla.

Sin embargo, la crisis que azota al deporte en general y al balonmano en particular ha hecho que esta temporada, con 37 años a cuestas, haya vuelto a las canchas para ayudar a su equipo. Sonríe cuando se le pregunta cómo se sentido en su retorno a las pistas. «Oxidado, muy oxidado aunque intento ir despacio. Mi ayuda es poca porque ya ni puedo ni quiero meterme. Entreno algo con ellos y sólo juego en los partidos de casa», comenta Juancho que prefiere centrarse más en su papel como presidente. «Aquí estoy peleándome con el Ayuntamiento y la Junta de Extremadura por el dinero para que el balonmano crezca y el equipo aspirar algún día a subir a la Asobal, aunque ahora mismo esta meta es imposible», asegura. «No hemos podido cerrar el equipo hasta esta misma semana. Por fortuna he tenido la suerte de encontrar al final un grupo de jugadores jóvenes y comprometidos con este proyecto deportivo».

tracking