balonmano. el último héroe ademarista
El francotirador del reloj a cero
El genial gol de Ruesga al Kiel de golpe franco y con el tiempo consumido no fue una casualidad ni el primero. Lo ha repetido varias veces en su carrera

Su gol al Kiel será de los que se recuerden. Seguro. Y durante muchos años. Servirá de elemento de referencia en las conversaciones de los aficionados. «¿Eso fue el año que Ruesga le marcó aquel gol al Kiel de golpe franco con el reloj a cero?» preguntará alguien y todo el mundo se situará en tiempo y forma. Ya es, por mérito propio, un pequeño pedazo de la historia moderna del Reale Ademar. Y con una carga de emotividad tan grande que fue capaz de llevar al éxtasis a las 5.000 personas que llenaron el Palacio de Deportes el pasado sábado.
Pero la hazaña que protagonizó Carlos Ruesga, el polivalente jugador asturiano que llegó a León la pasada campaña, no es la primera de su carrera deportiva. Ha hecho varios goles así, marcados por el mismo patrón. De golpe franco con una barrera delante y cuando el tiempo de partido se había cumplido. Es un especialista en hacer blanco con la última bala. El francotirador del reloj a cero.
Cuando militaba en el Portland San Antonio le hizo uno al Altea de Alicante de una factura muy parecida al del sábado al Kiel alemán.
También en Liga de Campeones vivió otra situación similar ante los croatas del Zagreb. Su lanzamiento superó el muro de los balcánicos y cuando estaba punto de colarse por la escuadra el meta sacó una mano que lo impidió.
En su memoria sentimental deportiva guarda con especial cariño otro en iguales circunstancias cuando era juvenil. Jugaba en el Grupo Covadonga y se lo hizo al Corrales de Buelna donde militaba un exademarista, el central Óscar Perales. Su tanto de golpe franco le dio a los asturianos el empate que necesitaban para disputar la final del Campeonato de España.
Y desde el pasado sábado tiene otro para reservarle un hueco especial. El que le hizo a la muralla del Kiel, con cinco armarios delante de dos metros, y por si fuera poco detrás estaba el francés Omeyer, considerado por muchos como el mejor guardameta de balonmano del mundo.
«Tiré con fe»
. Al recordar ese lanzamiento el jugador asturiano apunta que es una situación que ya ha vivido otras veces y que se le da bien. «Tiré con fe, confiado en que podía entrar aunque la verdad nunca hay muchas posibilidades en este tipo de lanzamientos. Me fui hacia un lado hice un rectificado y tiré por donde podía haber un hueco en la defensa. Luego tuve suerte de que el balón se le colara al portero por debajo», manifestó.
En su trayectoria deportiva en cualquier caso parece que el conjunto germano siempre se le ha dado bien. En 2007, cuando militaba en el Portland, se enfrentó al Kiel en su feudo teutón en semifinales de la Liga de Campeones y aunque los navarros perdieron él hizo 12 goles.