Perfil | Iker Casillas capitán de la selección española de futbol
La historia de un tipo con estrella
El capitan de la selección española, Iker Casillas, levanta la copa del Mundial de Sudáfrica.
El actual seleccionador, Vicente Del Bosque le conoce bien desde que ingresó como prebenjamín en el Real Madrid en el año 1990. Se llegó a decir que no sintonizaban porque el salmantino le relegó de la titularidad en beneficio de César Sánchez. Ciertamente, Casillas comenzó como suplente la final de la Champions 2002 ante el Bayer Leverkusen en Glasgow. Pero se lesionó César, entró el madrileño y se convirtió en el héroe con paradas inverosímiles en un minuto mágico. Aquél partido, más recordado por la volea antológica de Zidane, supuso el punto de inflexión en su carrera.
«Superada la barrera de los 30, lo mejor que se puede decir de Casillas no es ya su calidad como portero, fuera de toda duda, sino su magnífico comportamiento hacia el grupo. Es un ejemplo de generosidad», sostiene Del Bosque. Dentro del campo, «su mayor virtud es la máxima concentración que mantiene en cada partido».
«No selecciona los encuentros y eso es digno de elogio en un tipo que lo ha ganado todo», añade el técnico nacional.
Casillas es un tipo con suerte. Cuando era cadete, con solo 15 años, Jupp Heynckes le reclutó para ir convocado en un partido de Liga de Campeones ante el Rosenborg, en Noruega. Cañizares era el titular pero estaban de baja Illgner y Contreras. Le avisó de la citación el director del Instituto Cañaveral en el que estudiaba.
En la selección, lo que le marcó fue el Mundial sub-20 de Nigeria. Era suplente de Dani Aranzubía pero jugó en cuartos y fue decisivo en la tanda de penaltis ante Ghana. Luego, España se coronaría campeona. En ese año 1999 entabló una gran amistad con Xavi Hernández que todavía perdura pese a los líos con Mourinho. Su debú con la absoluta fue el 3 de junio de 2000 en Gotemburgo (Suecia). Era un partido previo a la Eurocopa de Bélgica y Holanda, donde fue convocado por Camacho pero no llegó a jugar. Tras una lesión de Cañizares, se ganó después de titularidad. Disputó el Mundial de Japón y Corea del Sur y fue la figura en la tanda de penaltis contra Irlanda en octavos de final. Detuvo dos. La lotería posterior ante Corea sigue siendo una de sus grandes pesadillas. Tras los fiascos en la Eurocopa 2004 y el Mundial de Alemania un triunfo ante Dinamarca en Aarhus supuso un cambio radical en la selección. Nacía la era triunfal. Las lágrimas de Casillas tras el gol de Iniesta que tumbó a los ‘tulipanes venenosos’ de Van Marwijk en Sudáfrica, humedecieron los ojos de millones de españoles.