Ángel Montoro lateral del reale ademar
«Me operan el viernes pero ir a los Juegos lo veo casi imposible»
Montero, con las muletas, sus compañeras ahora.
Tenía todas las papeletas para ser el representante del Reale Ademar en los próximos Juegos Olímpicos. Su zurda de oro y sus 2,13 de estatura son argumentos que hacen de Ángel Montoro un valor único en el planeta balonmano. Pero en el partido de Champions que el equipo leonés jugó en el Palacio ante el Copenhague sufrió un empujón de Jorgensen cuando estaba en el aire —una acción que no fue siquiera sancionada— cayó en una mala posición, su rodilla izquierda se dobló en un ángulo escalofriante y se fue al suelo con evidentes gestos de dolor. La cosa parecía grave y por desgracia lo fue. La resonancia magnética que le fue realizada hace una semana constató lo peor: rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda. Precisará intervención quirúrgica y estará en el dique seco entre cinco y seis meses.
—La primera pregunta es obligada, ¿qué tal se encuentra?
—Bueno... dentro de lo que cabe bien con ilusiones de pasar esto cuanto antes y volver a jugar.
—¿Cuando le operan?
—Mira, acabo de llegar del médico de conocer los resultados para el preoperatorio porque el viernes me operan en la Clínica San Francisco.
—Es duro tener una lesión tan puñetera, ¿verdad?
—Sí. Nunca había tenido una lesión tan fuerte. Voy a estar fuera del equipo entre cinco y seis meses, que es el tiempo que tarda el ligamento para soldarse bien al hueso y estar otra vez en condiciones de hacer deporte.
—¿Intuyó desde el principio que iba a ser grave?
—Cuando caí al suelo era consciente de que estaba roto. He tenido percances pero nunca había sentido lo que sentí en ese momento, con un dolor muy intenso en la rodilla. Sabía que tenía algo, en ese momento no sabía si grave o muy grave, pero sí que era algo importante.
—¿Vio las imágenes por la televisión de su caída?
—Las ví al día siguiente y la verdad es que me dio repelús como se dobló la rodilla. Pero el mal ya estaba hecho.
—¿Realmente quien le empujó en el aire porqué no está muy claro?
—La verdad es que no recuerdo bien si fue Boldsen o Jorgensen. Creo que fue Jorgensen.
—Curiosamente una acción que no fue ni sancionada...
—Sí, creo que se deberían vigilar y castigar mucho más este tipo de acciones. La verdad es que los empujones en al aire son muy peligrosos y por desgracia abundan cada vez más. En el último partido de Champions en Dinamarca volvió a pasarle a Antonio García que se cayó al suelo de espaldas aunque por fortuna no le pasó nada. Y recuerdo también el caso de Jorge García Vega la temporada pasada que se cayó después de un empujón y se fracturó dos vértebras. Deberían estar mucho más penadas porque le pueden arruinar la temporada a un jugador como es mi caso.
—Hablando de temporada arruinada, para el próximo Europeo de Serbia ya está descartado pero ¿y para los Juegos Olímpicos?
—Ilusiones por estar en las Olimpiadas tengo muy pocas. Lo veo casi imposible. Sin jugar y estando tanto tiempo parado es muy difícil que el entrenador te pueda llamar. No tendré tiempo de entrenar para llegar a Londres. Si ya es difícil estando jugando imagínate lo complicado que puede ser sin jugar. Si todo marcha bien estaría listo en mayo y la temporada acaba precisamente ese mismo mes.
—¿Considera posible poder acortar esos plazos?
—Complicado, porque tengo muy claro que lo importante es una buena recuperación porque soy muy joven y espero tener muchos años por delante en el balonmano. Lo mejor es no apurar y asegurar la vuelta en plenas condiciones a arriesgar y sufrir una lesión aún más seria.
—Pues vaya fastidio tener en el horizonte un año espectacular y al final quedarse fuera del Europeo y de las Olimpiadas.
—Me da mucha rabia, muchísima porque los Juegos son el sueño de cualquier deportista y porque además la lesión fue en una acción en la que habitualmente planto la pierna y tiro para adelante pero ahí caí mal...
—¿Le ha llamado Valero Rivera, el seleccionador?
—Sí, me ha llamado para hablar conmigo, preguntarme que tal iba todo y darme ánimos. La verdad es que todo el mundo se ha preocupado mucho por mí. También me ha llamado Isidoro Martínez y todo el mundo en el Ademar.
—Ahora estará un poco más cercano a José Mario Carrillo, su compañero que unas semanas antes sufrió la misma lesión ¿no?
—Por desgracia nos vamos a hacer mucha compañía en la rehabilitación porque él tiene la misma lesión en el ligamento cruzado pero de su rodilla derecha.
—Pues nada, suerte para la operación. Por cierto, ¿es aprensivo a los quirófanos?
—Bastante. Lo que más cosa me da es la operación porque voy a estar consciente mientras me hurgan por ahí porque me van a poner la epidural no anestesia completa.