balonmano. Liga de campeones
Agitado retorno del Ademar
Media expedición se queda cortada en Munich y pierde el avión a Bilbao .

Medio equipo ademarista se quedó varado en Munich.
Decididamente el viaje del Reale Ademar el pasado fin de semana a Belgrado para disputar ante el Partizan su séptimo partido de Liga de Campeones es de los más accidentados que se recuerdan en la extensa historia que tiene el club ademarista en este capítulo.
Primero fue la llegada. Nada menos que quince horas empleó la expedición leonesa en poner el pie en la capital serbia tras escala de varias horas en Viena.
A la vez, surgía el problema del brasileño Borges con su visado que no pudo llegar a Belgrado con el resto de sus compañeros. El extremo ademarista tuvo que quedarse una noche más en Viena y viajar a Serbia él solo para cumplir lo que estipulaba su visado, que tenía programada su fecha de entrada en el país balcánico el sábado y no el viernes. Y para rematar la peripecia, la mitad de la expedición quedó ayer cortada en el aeropuerto de Munich no pudiendo unirse al resto del equipo que sí pudo coger el avión con destino a Bilbao. Las razones son dos. En primer lugar la premura de tiempo con la que el equipo llegó de Belgrada a la ciudad alemana: sólo 45 minutos para bajarse del avión pasar el control de pasaportes y subir a un nuevo avión para regresar a España.
Y la segunda la terquedad de los agentes alemanes y de la compañía aérea Lufthansa para dar un pequeño margen a la expedición y esperar la llegada de la totalidad del equipo. Primero se empeñaron en realizar de nuevo todos los controles de seguridad pertinentes y luego cerraron la puerta de acceso al avión tan «puntualmente» que incluso lo hicieron unos minutos antes. De nada sirvieron los intentos y los ruegos del técnico, Isidoro Martínez, para que se facilitase la llegada del resto de la expedición: entre otros los dos porteros, Álamo y Losert, Ruesga, Dipanda, Cutura, Carou, Borges, Iosu Goñi, Stranovsky, el segundo técnico, Jacobo Cuétara, además del delegado del equipo, Javi Callejo, el utillero Miguel García, y el representante del club, José Ludena. Así, la mitad del equipo tuvo que estar varias horas más en Munich y el resto llegó a Bilbao a las doce unque tuvo que esperar la llegada del resto.
En resumen, el equipo llegó a León bien entrada la noche después de tres partidos consecutivos fuera de casa poniendo fin a un periplo que sin duda no olvidarán. «A ve si algún día llegamos a casa y podemos descansar», comentaba irónico el pivote sevillano Rafa Baena.