Diario de León

BALONCESTO. LIGA LEB ORO

La apatía condena a León (69-77)

El Tarragona saca tajada del desacierto ofensivo de los de De Grado para llevarse un triunfo que deja a los locales fuera del play-off de ascenso. Solo Quezada, Mortellaro y Durley se salvan de la quema.

Julio González, que erró en sus tres intentos de triple, tampoco acertó en el juego en la zona.

Julio González, que erró en sus tres intentos de triple, tampoco acertó en el juego en la zona.

León

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Un mal día lo tiene cualquiera y ayer le tocó a Baloncesto León (69-77). No lo esperaba dados sus últimos resultados pero esta vez la mejor versión de los de De Grado se quedó en el vestuario frente a un enemigo que supo sacar tajada a las facilidades que sobre la pista se daba el plantel local para estrenarse a domicilio y de paso dejar a su oponente fuera de los puestos de play-off.

La aparente diferencia de calidad y empaque entre unos y otros no se trasladó precisamente a la pista en los 20 primeros minutos. En gran medida porque León se mostró errático en el ataque, demasiado fallón y con alguna laguna también en defensa. Con ese argumento el Tarragona sacó partido desde el salto inicial. El 0-2 de Iván Martínez fue el primer aviso de que los catalanes no iban a otorgar facilidad alguna a su oponente. Aún así cuatro puntos de Durley y dos de Bernabé iban a propiciar la primera y única ventaja local antes del descanso (6-4). A partir de ahí, y sin excesivas florituras, el plantel visitante fue construyendo acciones que le reportaban dígitos en el electrónico. Eso sí, nunca para contabilizar rentas superiores a los cinco puntos (17-22 a 35 segundos para cerrar los diez minutos iniciales).

En los de De Grado, con Quezada sin encontrar el camino al aro, la producción se centraba en Julio (6), Bernabé (5) y Durley (4) mientras que en los tarraconenses la aparente fragilidad en el perímetro quedaba aparcada para habilitar a Iván Martínez y Van Oostrum. Menos mal que Mario Díez, con una canasta casi sobre la bocina, dejaba el pulso en 19-22. León había firmado diez minutos grises en los que se había dejado llevar por las imprecisiones. Demasiados fallos bajo aros e insuficiente intensidad defensiva le estaban costando caros.

La segunda entrega apenas varió el guión. Si cabe los visitantes llegaron a gozar de un margen más consistente en cuanto a puntos. No era el mejor día para que los locales mostrasen sus virtudes ofensivas. Cinco minutos en blanco fueron la mejor expresión (del 19-22 se pasaba al 19-26). En ese instante aparecía Mortellaro y Durley para comprimir la batalla (24-26).

Pero lejos de provocar un cambio de rumbo este hecho desencadenaba un efecto contrario. Los locales volvieron a dejarse llevar y ahí el Tarragona apuntaló su liderazgo en el electrónico en un visto y no visto con un parcial de 0-8 que dejaba en un preocupante 24-34 el pulso. La luz de alarma se había encendido y hacía falta reaccionar cuanto antes. Pero el correcalles en el que se había convertido el encuentro lo impedía (31-37).

Tras el paso por vestuarios al menos en un primer momento la situación se tornaba más favorable para los de De Grado que, sin brillar, lograban reducir distancia para empatar a 48. Buena culpa de ello la tenía Quezada, inédito hasta el momento que con 11 puntos devolvía la emoción al choque. Parecía que los minutos de zozobra habían tocado a su fin. Eso, porque nuevamente otra pájara dejaba en franquicia el marcador para los tarraconenses (51-58).

Los locales se agarraban a su corazón para intentar reconducir una situación que se tornaba extremadamente adversa. Una vez tras otra el aro escupía el balón en sus lanzamientos y por si fuera poco los visitantes se entonaban manteniendo un margen de seguridad que les hacía creer que a pesar del empaque del rival la opción de ‘mojar’ en León era factible. Eso sí, tuvo que mantener la sangre fría en los minutos finales para resistir las acometidas de un rival que se resistía a perder. Cada punto se jugaba como si fuera el último y esta vez los locales salieron perdiendo.

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