Jonatan da el paso al profesionalismo
El púgil leonés disputará el próximo sábado en Madrid su primera pelea en la élite.

Jonatan durante un entrenamiento en el Master.
Llega la hora de la verdad. El momento de pelear sin camiseta ni casco protector. El tiempo de fajarse duro entre las 16 cuerdas. Ese día para el boxeador leonés Jonatan Rodríguez será el próximo sábado cuando se suba al ring para disputar su primer combate profesional después de una larga experiencia como amateur y neoprofesional.
A sus 29 años ha decidido cruzar la línea y, dentro de la categoría de supermedios (75 kilos) se medirá un boxeador madrileño, Sergio Montes, con una amplia lista de combates a sus espaldas. Su rival le aventaja en kilos (posiblemente en el pesaje supere los 75 permitidos como máximo dado que ha llegado a combatir en categoría de semipesados) y también en altura, pues mide 1,92. Por eso tiene claro como va a plantear la pelea. «Tengo que hacer mucho trabajo de presión. Está claro que hay que meter el pie para iniciar la serie y contragolpear abajo y arriba, duro y rápido», explicó.
Y sabe también que tendrá que arriesgar para conseguir una victoria por fuera de combate para evitar dudas. «Tengo que ganarle por k.o. o bien de superioridad aplastante porque él es de Madrid, pelea en casa y eso siempre complica mucho más las cosas», advierte con los recelos propios de quien ha visto muchas cosas raras en el mundo del boxeo.
La velada será en Madrid el próximo sábado en el Complejo Deportivo Sage 2000 y comenzará a partir de las 18 horas. Es la primera velada de este año que organizan Rimer Box y el Club Deportivo Barceló, dos de las firmas más representativas en la promoción pugilística. Están previstas siete peleas profesionales; mayoritariamente boxeadores debutantes o con pocos combates. El viernes se celebrará el pesaje previo y allí estará el leonés acompañado de su entrenador Alfredo Arrojo.
A sus 29 años es consciente de que es una edad un poco tardía para iniciarse en el campo profesional pero asegura en cambio que a ilusión no le gana nadie. Comenzó a boxear a los 17 años. «Siempre me gustó competir y en el boxeo me llamaba enormemente la atención la necesidad de utilizar la cabeza en los momentos de máxima tensión», explica para ilustrar los motivos que le llevaron a decantarse por un deporte tan exigente como es el boxeo. «Yo quería pelear —añade— era un reto personal que tenía. Todos los deportes y en especial el boxeo es una lucha contra nuestras limitaciones personales, lo que tenemos en la cabeza, nuestros miedos».
Siempre ha estado a las órdenes de Alfredo Arrojo, el entrenador leonés que ha sacado a los últimos campeones leoneses del boxeo: Jorge Mata y Héctor Moreira. «Cuando decidí empezar con el boxeo miré por los gimnasios de León y me gustó mucho como entrenador, tanto su nivel técnico como conceptual del boxeo me gustaron», dice sobre su técnico.
Cuando el próximo sábado suba al ring se convertirá en el único boxeador profesional leonés y sabe que eso acarrea también nuevas responsabilidades. «Desde comienzos de diciembre llevo preparando intensa mente este combate», advierte. Dos meses de mucho trabajo físico y de combates de entrenamiento con la misma exigencia que le espera en su debut. «Por la mañana voy al gimnasio a hacer guantes y por la tarde a correr y luego sauna. Todo el trabajo de volumen ya está hecho. Ahora sólo quedan ajustes de peso, de velocidad y algunas cosas más», señala cuando habla de su rutina diaria.
Como amateur y neoprofesional ha hecho unas setenta peleas con más de cincuenta victorias. Y le queda un pequeño resquemor. «Me gustaría haber debutado en León pero ya sabemos como está aquí el tema económico», señala por último.