Diario de León

la otra cara de... MARIO DÍEZ

«Me gustaría trabajar en África»

El jugador leonés Mario Díez quiere participar en algún proyecto de cooperación al desarrollo cuando deje el deporte. El escolta de Baloncesto León Mario Díez se ha «ganado la confianza» del técnico con esfuerzo, tesón y lucha. Su papel en el equipo ha cambiado tras las lesiones de Bernabé y Calvo. Ahora es un jugador importante. Pero él huye de la euforia y mantiene los pies en el suelo. «Voy a seguir trabajando como hasta ahora para intentar terminar la temporada en los puestos de play-off», compromete.

Mario Díez posa junto al monumento que homenajea a los constructores de catedrales.

Mario Díez posa junto al monumento que homenajea a los constructores de catedrales.

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sergio c. anuncibay | león
León

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Mario Díez ha ganado en solidez. Polivalente, y comprometido con el club de su ciudad, el jugador leonés concede una grata sorpresa a un Baloncesto León que vive en el alambre por culpa de las lesiones. «El equipo tiene mucha confianza después de dos victorias consecutivas», explica sin pestañear. Advierte una «situación complicada» por las bajas de Bernabé y Jorge Calvo, los dos bases de la plantilla, pero ante tanta adversidad él se crece y demuestra sobre el parqué que está preparado de sobra para suplirlos. «Estoy muy contento porque veo al equipo bien. La posición de base no es extraña para mí», asegura.

Mario Díez exhibe un proyecto deportivo con futuro, donde, otra vez, «el vestuario es una piña y todos estamos a tope», explica el jugador, que ha dado un paso al frente para colgar de su solapa los galones que antes llevaban otros. «Después de los dos últimos partidos —Cáceres y Melilla—, miramos hacia arriba, con el objetivo de volver a estar en el play-off a final de temporada», explica.

Además, matiza que Baloncesto León tiene aún mucho margen de mejora. «Cuando vuelvan Juanjo y Jorge, intentaré ayudar de la misma manera al equipo», subraya. De su discurso subyace una persona humilde, sin grandes pretensiones más allá de disfrutar con un deporte que lo embaucó desde muy pequeño. «Empecé a los siete años en el San Claudio y a los 14 comencé a jugar en las categorías inferiores del Leonés», relata. Eran otros tiempos. Baloncesto León aparecía como uno de los ‘gallos’ en Leb Oro, con uno de los presupuestos más altos de la categoría. Y llegar al primer equipo resultaba casi una misión imposible. «Me fui con 21 años y estuve siete temporadas fuera. Era muy complicado dar el salto, pero estoy muy contento porque pude ascender con el Burgos», recuerda. Sabe que su regreso al club que lo formó viene precedido por la confección de un presupuesto a la baja que obliga a tirar de jugadores de la casa. «No esperaba que me llamaran. Estoy muy contento y agradecido al club. Sé que si la situación económica fuera otra, no estaría aquí, pero las cuentas mandan», reconoce.

Tiene los pies en el suelo. Aunque eso no le impide levantar el vuelo y soñar con devolver a Baloncesto León a la ACB. «Eso sería lo máximo para cualquier jugador de León. Somos conscientes de que las cosas no son como otros años, pero porqué vamos a renunciar a eso», declara.

No obstante, asume que el baloncesto es algo pasajero. No son buenos tiempos para la lírica. Él, como mucha gente, es ‘mileurista’. Por eso, Mario no ha querido descuidar su formación. Estudió Ambientales en la Universidad de León; no sin cierto esfuerzo. «Nunca pude hacer el traslado de matrícula», lamenta. Terminó los estudios y ahora asiste a francés en la Escuela Oficial de Idiomas.

No ve su futuro en un banquillo, aunque no lo descarta. Pero el ‘gusanillo’ del entrenador aún no le ha picado.

Barrunta un porvenir ligado a su licenciatura. «Me gustaría poder trabajar en África en algún proyecto de cooperación al desarrollo. Es algo que pienso desde hace tiempo, pero nunca se sabe», apunta.

A Mario le apetece viajar. Tiene programadas para este verano unas vacaciones en Bangladesh y Nepal. Allí vive un amigo suyo. «Voy a pasar unos días con él», explica.

Antes tendrá que jugar muchos minutos para consolidar a Baloncesto León en los puestos de play-off. La temporada va a ser dura. Pero Mario, como ha demostrado, está preparado para afrontar el reto. El equipo baila al son de su música. Suena bien.

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