TENIS. MEMORIAS ENTRE LÁGRIMAS

«Estoy arruinada por mis padres»

Arantxa acusa a su familia de dilapidar su fortuna y anularla como persona.

Arantxa constató ayer que no se habla con su familia.

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A. López | Barcelona
León

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Arantxa Sánchez Vicario puso ayer voz a sus desencuentros familiares. La pasada semana había sacado a la luz sus memorias en las que acusaba a sus progenitores de dipalidar sus ganancias a lo largo de la carrera deportiva que según ella ascienden a 45 millones. Pero hacía falta que la mejor tenista que ha dado España se pronunciara. La presentación de su libro ha sido la excusa y la pequeña de los Sánchez Vicario no se mordió la lengua.

«El mazazo que he recibido en los últimos meses me ha servido para despertar y vivir la peor pesadilla posible. Aún no soy capaz de entender qué me está sucediendo: que todo por lo que he luchado, que todo lo que he conseguido, se ha esfumado sin más. Me lo dicen y no me lo puedo creer. ¿Cómo es posible que todo lo conseguido en tantos años haya desaparecido, no exista? Estoy convencida de que no puede ser cierto».

En «¡Vamos!» Arantxa narra sin tapujos la ahora inexistente relación con sus padres y hermanos, sus problemas con Hacienda o su feliz matrimonio con el empresario Josep Santacana, con el que ha tenido dos hijos. «En cuanto conocí al que hoy es mi marido y padre de mis hijos Arantxa y Leo, toda la familia puso de nuevo en marcha los mecanismos que habían conseguido romper mis relaciones anteriores. Y es que según mis padres ninguna de las personas que se han acercado a mí era lo suficientemente buena para que pudiera mantener una relación de afecto o amistad».

A sus padres les echa en cara tener una actitud tan protectora con ella que acabaron por anular su personalidad: «Desde el primer momento en que se vislumbró la posibilidad de que llegara a ser jugadora, mis padres estuvieron obsesionados con controlarlo todo (...) Opinaban hasta de las cuestiones más nimias».

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«No puedo evitar pensar cuánto me he equivocado al no haber sido más autosuficiente en todo lo que concierne a mi carrera», escribe la menor de los Sánchez Vicario, quien se define como «la víctima y la engañada y no como la mala hija que otros quieren hacer ver», apostilla.