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El Ademar se abona a sufrir (30-26)

Stranovsky, con doce goles de trece lanzamientos, fue una pesadilla para la defensa saguntina y uno de los artífices de la reacción del equipo leonés.

Stranovsky, con doce goles de trece lanzamientos, fue una pesadilla para la defensa saguntina y uno de los artífices de la reacción del equipo leonés.

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El partido de ayer era propicio para volver a reengancharse a la liga con buenas sensaciones pero el Reale Ademar decidió abonarse de nuevo al sufrimiento al igual que hiciese en sus dos encuentros anteriores: Anaitasuna y Kiel. Repitió síntomas preocupantes como un inicio frío y sin garra que le condenó a ir por detrás en el marcador durante toda la primera parte. La defensa no funcionaba, la portería no existía y el ataque estaba más espeso que el chapapote. Y enfrente no estaba el Kiel estaba el Puerto Sagunto, último clasificado de la Asobal aunque en honor a la verdad por juego y plantilla no merece ese puesto.

 

El Reale Ademar dio imagen de un equipo enfermo y sin chispa —a semejanza del griposo Antonio García— y sólo la extraordinaria reacción en la segunda parte permitió al equipo leonés sumar los dos puntos necesarios para volver a auparse a la tercera posición de la liga a la espera de lo que haga el viernes el Valladolid en su partido ante el Octavio.

 

La victoria final (30-26) fue el mejor epílogo posible a una noche de sufrimiento en la grada, con demasiados rostros tensos. Y es que se vio muy pronto que venían mal dadas. El Reale Ademar volvió a cometer el error que le ha costado caro en los últimos encuentros: un inicio espeso en ataque y defensa poco homogénea. Y claro, aunque enfrente esté el último clasificado de la Liga Asobal nadie es tan tonto de no aprovechar las facilidades. Y el Alser Puerto Sagunto lo hizo poniéndose con un inesperado 2-4 en el marcador cuando se cumplía el minuto siete.

 

El equipo estaba frío. Ferrer en el central no hacía carburar el ataque ademarista. No llegaban pases al pivote y la fórmula de colocar a Stranovsky en el lateral no funcionaba. El asunto exigía cambios. Isidoro Martínez pide tiempo para colocar a Antonio García en el lateral izquierda, al serbio Cutura como director de juego y a Stranovsky en su lugar natural. Y por supuesto reclamó más intensidad defensiva.

 

Pero nada. Pasan los minutos y la renta del Sagunto se estabiliza en los dos tantos. El problema del Reale Ademar es la defensa y la portería porque el ataque empieza a funcionar de la mano de un letal Stranovsky (cinco tantos ya) a pesar de que Antonio García sigue con el punto de mira desajustado de los últimos encuentros. Los doce goles encajados ya en el minuto 22 dejan claro que atrás el equipo leonés no tiene la consistencia necesaria y los dos goles que recibe en la recta final con superioridad culminan una primera parte para olvidar que concluye con un 15-17 que no esperaba nadie. Los segundos treinta minutos exigen un Reale Ademar totalmente diferente.

 

Un parcial de 6-2 en los primeros siete minutos, propiciado sobre todo por la mejoría con la defensa en 5-1 y por las paradas de Losert en la portería, rescataron el «abc» del balonmano y del juego del Reale Ademar: solidez atrás y contraataque. Fueron tres seguidos culminados por Borges y Cabanas y el panorama cambió de forma notable. El equipo volvió a enganchar con la grada y el Palacio recuperó sensaciones.

 

El Sagunto empieza a ver al equipo leonés a través del retrovisor, algo que no había sucedido en toda la noche: 24-21 en el minuto doce.

 

Pero la cosa no termina de aclararse. El Sagunto se agarra al partido, endosa al Reale Ademar un parcial de 0-3 y pone de nuevo las tablas en el marcador. Está claro que va a tocar sufrir hasta el final. l partido se define por arreones y ahora el turno es para el Ademar que endosa un parcial de 3-0 a los valencianos que pone el marcador 28-25 a cinco minutos del final. Por fortuna no se cumplió el axioma de acción-reacción y con el viento de cola el equipo leonés administró su ventaja hasta el final.

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