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El Reale Ademar recupera sensaciones (31-25)

Aunque no se jugaba nada cierra la primera fase de Champions venciendo al . Szeged húngaro y mantiene imbatido el Palacio .

El primera línea asturiano, Carlos Ruesga, volvió a demostrar ayer que se encuentra espléndido y fue una constante amenaza para la defensa rival.

El primera línea asturiano, Carlos Ruesga, volvió a demostrar ayer que se encuentra espléndido y fue una constante amenaza para la defensa rival.

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georgino fernández | león
León

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Partidos como el de ayer tienen el riesgo de no ser tomados en serio por los protagonistas porque ninguno se jugaba nada. El Reale Ademar porque ya tenía asegurada la tercera plaza del Grupo D de la Champions que le daba el pase a los octavos de final y el Pick Szeged húngaro porque llegaba a la cita apeado de la Liga de Campeones al no haber sido capaz de meterse entre los cuatro primeros clasificados. Por fortuna el equipo leonés tenía cuentas pendientes consigo mismo, básicamente la de sepultar la mala imagen que había dado en los tres últimos partidos. Tenía también un reto: seguir manteniendo su imbatibilidad en el Palacio de Deportes donde nadie ha sido capaz de ganarle en esta fase de grupos. Y tenía por último un deber: ofrecer una victoria solvente a su afición en reconocimiento a su fidelidad inquebrantable.

Y arregló los tres asuntos con un partido que dominó de principio a fin (31-25) donde volvieron a brillar especialmente Carlos Ruesga que ya sin duda ninguna vuelve a ser el jugador determinante de su mejor época y Martin Stranovsky que reivindicar otra vez su condición de crack con algunos goles para paladares exquisitos.

Así las cosas, el Ademar cierra esta primera fase de Liga de Campeones con los deberes muy bien hechos a la espera del sorteo del próximo martes en Copenhague donde sabrá el rival que le tocará en suerte en octavos. Su escollo para acceder a los cuartos saldrá de esta terna: el Zagreb croata, el Veszprem húngaro y el Cimos Koper de Eslovenia.

Para esos nuevos retos que vendrán el equipo de Isidoro Martínez recuperó ayer sensaciones después de tres partidos consecutivos muy por debajo de su nivel. A diferencia de esos encuentros el Reale Ademar no entró frío y con poca intensidad. Todo lo contrario.

Pero el intercambio constante de goles en el arranque no convenció al técnico ademarista. Después de un 4-4 en apenas seis minutos Isidoro Martínez entendió que su defensa estaba dando demasiadas facilidades a los húngaros que con su lateral Ancsin perforaba con demasiada facilidad la defensa leonesa. Martínez cambió a defensa 5-1 mixta con Borges vigilando de cerca al eslovaco Sulc, el gran generador de juego de los húngaros y máximo goleador de la Champions. Mano de santo. Los suyos se fueron arriba endosando al Pick Szeged un parcial de 5-1 que puso las cosas en el punto que todo el mundo esperaba en el ecuador de la primera mitad. Y ahí se terminó el envite. Esa brecha ya nunca fueron capaces de suturarla los magiares.

El partido se prestaba a las rotaciones y a dar minutos a los menos habituales. Pronto Stranovsky cedió su sitio a Borges en el extremo izquierdo. Pero el equipo no nota las bajas. Mucho más intenso en todas las facetas de juego que en los últimos tres partidos el Reale Ademar rota a todos sus efectivos pero estabiliza su renta entre los cinco y seis goles manejando el encuentro a su antojo con Ruesga como punta de lanza con cinco dianas ya.

Cuando sonó el bocinazo que marcaba la conclusión de los primeros treinta minutos, el equipo de Isidoro Martínez mandaba con claridad: 17-10. Los guarismos eran evidentes: el ataque había superado de forma rotunda la defensa húngara y su 5-1 había maniatado la ofensiva magiar.

En la segunda mitad el equipo leonés salió más relajado fruto de su ventaja en el marcador y tuvo diez minutos iniciales flojos. El repliegue defensivo no era tan fulgurante como en la primera mitad y el Pick Szeged colocó un parcial a los leoneses de 2-5 que les metió en el partido: 21-18, junto con varias exclusiones consecutivas. Lo único bueno que tuvo el arreón húngaro es que despertó a la grada y también al central serbio Dalibor Cutura que sacó el tarro de las esencias evitando que el Reale Ademar tontease en exceso con el peligro después de haber tenido una renta máxima de ocho goles de diferencia: 18-10.

Afortunadamente el Szeged nunca llegó a inquietar lo suficiente como para hacer temer por el resultado del partido. El lateral Goñi, que había salido por un Antonio García que no acaba de ajustar el punto de mira, toma el relevo anotador al final para sentenciar una nueva victoria del Reale Ademar en Europa.

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