BALONMANO. LIGA ASOBAL
Mucho Ademar, poco Huesca (29-37)
El equipo leonés gana por fin cómodamente un partido fuera y mantiene la tercera plaza ante el acoso del Valladolid.

Carlos Ruesga supera la defensa del Huesca para hacer uno de los siete goles que ayer llevaron su firma.
Trunca sus malas sensaciones a domicilio el Reale Ademar después de una victoria inapelable en la cancha de un Huesca (29-37) que no fue el equipo corajudo y fajador de otras tardes. Con su triunfo, el equipo leonés mantiene la tercera plaza ante el acoso del Valladolid que continúa soplándole en la nuca literalmente tras su trabajado triunfo ante el Torrevieja.
Ante ese panorama, el primer tiempo del equipo de Isidoro fue de manual, muy metido en la defensa y con dinamismo en el juego de ataque. Los 24 goles del primer periodo y trece de diferencia dejaban sellado el encuentro. La segunda parte prácticamente sobró, ya que la suerte del encuentro estaba echada. Los oscenses pudieron maquillar el resultado mientras el máximo responsable técnico de los leoneses podía rotar, dejar en el banquillo a sus jugadores más agotados y dosificar fuerzas.
Desde los primeros compases se vio que el encuentro adquiría una clara tonalidad visitante. Las variables defensivas de Nolasco, el técnico del Huesca, no acababan de cuajar ante el poderío de la primera línea leonesa y de la velocidad de las combinaciones de ataque de Ademar.
Huesca suele apostar en ocasiones por defensas abiertas, pero en un inicio de partido que fue un terrorífico carrusel de goles (antes del minuto dos de juego el Reale Ademar ya ganaba de cuatro y con un 3-7 en el luminoso), las diferencias a favor de los visitantes se fueron ampliando. Cabanas y Antonio García veían puerta con insultante facilidad. Tras una fase donde las defensas se fueron ajustando, el que tomó las riendas del equipo fue Martin Stranovsky con tres dianas consecutivas sin hallar respuesta en un Huesca que se estrellaba una y otra vez con la defensa ademarista, un muro que permitía además numerosas recuperaciones.
La dupla García-Stranovsky se repartía los goles a pares para otro parcial de 0-4. Huesca buscaba revulsivos en el cambio de portería, ya que Voncina, muchas veces salvador del equipo, se iba al banco con un penoso porcentaje de cero paradas.
El encuentro era un puro desequilibrio, con Huesca al que no le salía nada, y un Ademar que veía la portería aragonesa como si fuera de fútbol. Entraba todo. 6-16 y sin haber llegado todavía a los veinte minutos de juego. Las rotaciones funcionaban a la perfección, en portería Vicente Álamo se destapaba una vez más como uno de los mejores cancerberos de la Asobal, acreditando hasta un 45 por ciento de efectividad (catorce paradas en un auténtico recital) y el equipo que se iba al intermedio después de una verdadera lección de balonmano con un 11-24.
La segunda parte fueron 30 minutos de puro trámite. El partido estaba ya resuelto e Isidoro comenzó a dar minutos a los menos habituales, juniors incluidos como el joven Piñeiro. Cabanas y Goñi disfrutaban de minutos mientras los más agotados de esta temporada disfrutaban de relax en el banquillo. La alternancia de goles fue a partir de entonces la nota predominante en un encuentro casi con talante de amistoso en este segundo acto.