balonmano. Liga de campeones
El desastre de Celje como advertencia
Hace 9 años el Ademar cayó con 13 goles de renta en Eslovenia .

Zorman, jugador entonces del Ademar, refleja la incredulidad de lo sucedido.
El Reale Ademar afronta su pase a la Final Four con once goles de renta ante el Füchse Berlín. Una cifra que parece inabordable para los germanos y es muy probable que realmente lo sea en el partido que ambos disputarán el próximo domingo en Alemania y donde se conocerá quien se mete en el bolsillo el billete que da acceso a la Final Four que se disputará en Colonia a finales de mayo.
Pero en la memoria del ademarismo hay un precedente desgraciado que ilustra a la perfección como se puede quedar eliminado en Europa a pesar de disfrutar de una renta estratosférica. Sucedió en la campaña 2003 en la antigua Copa de Europa cuando en octavos de final el Ademar caía ante el Celje esloveno a pesar de haber cosechado en el partido de ida en León una renta de nada menos que trece goles: 38-25. La vuelta parecía un trámite y se convirtió en un infierno. El equipo leonés caía en el feudo balcánico por 34-21. Trece tantos también pero por la diferencia de goles favorable al Celje decía adiós a Europa.
Un varapalo que nadie ha olvidado. «Lo primero que hice cuando me preguntaron si ya estaba hecho el pase a la Final Four fue recordar ese triste episodio», apuntó ayer el presidente ademarista, Carlos Pollán. «Evidentemente once goles es un resultado muy importante y en condiciones normales debería ser suficiente pero hay antecedentes. Todo puede cambiar aunque yo tengo plena confianza en este equipo», subrayó.
También lo recuerda bien el actual técnico ademarista que vivió aquel partido en primera persona como segundo entrenador de Manolo Cadenas. «De aquel partido me acuerdo que cometimos el gravísimo error de dejar fuera de convocatoria a Kjelling y a Metlicic», explica Isidoro Martínez. Eran los laterales diestro y zurdo del equipo y sus principales referentes. Estaban algo tocados pero podrían haber jugador. Aquella decisión costó muy cara. «En los cinco primeros minutos ya vimos un que aquello era un infierno», rememora Martínez en alusión a que para ese partido el Celje estrenaba un espectacular pabellón, el Novo Dvorana, con capacidad para 6.000 espectadores.
«Eso nos tiene que servir ahora —añadió— para saber que en Alemania tenemos que salir a tope. Igual que el Füchse Berlín se vio sorprendido aquí nos puede pasar también a nosotros. Allí el publico empujará y lo pasaremos mal».
Y volvió a insistir en que el planteamiento está claro para la vuelta: «Está clarísimo que en Alemania tenemos que salir a ganar. El Berlín es un gran equipo pero no podemos renunciar a nuestro juego».