fútbol. tercera división
Fue bonito mientras duró (2-3)
El Huracán Z no puede con un Real Ávila que hace valer su calidad y pierde la categoría ocho temporadas después.

Richi inquietó constantemente a la zaga abulense.
Se acabó. El Huracán Z, que durante muchas jornadas acarició la permanencia, cayó en la tarde de ayer (2-3) frente al Real Ávila y pone fin a su presencia en Tercera División después de ocho temporadadas militando en la categoría, en la que llegó incluso a disputar una fase de ascenso a Segunda División B (temporada 2005/06), descendiendo a la 1.ª División Regional de Aficionados.
Mucho se jugaban en la tarde de ayer ambos contendientes. El equipo trepalense la continudad en la categoría, y el abulense la segunda posición y con ello su presencia en la próxima edición de la Copa del Rey. Al final se impuso la lógica y fue el Real Ávila el que logró su objetivo, llenando de desolación la entidad huracanista.
Bajo estos condicionantes comenzó el choque, y no lo pudo hacer de mejor manera el equipo castellano porque en el minuto 2 ya mandaba en el marcador al rematar de cabeza Josito al fondo de las mallas un saque de esquina botado desde la banda izquierda del ataque visitante.
A pesar de tener el marcador en contra, el Huracán Z no se vino abajo, y Richi aprovechó un error defensivo en el despeje para igualar la contienda. Era el 1-1 cuando se cumplía el minuto 14. A partir de ese momento el equipo local apretó más todavía, aunque sin acierto, hasta que en el minuto 44 Álvaro acierta a remachar bajo los palos un balón para establecer el 2-1, resultado con el que se llegó al descanso.
Tras el paso por vestuarios se vio que la decoración cambiaba por completo. El Real Ávila salió más enchufado y Gustavo, que gran jugador para esta categoría, ponía de nuevo las tablas en el marcador cuando apenas se cumplía el minuto 46.
El Real Ávila comenzó a dominar y el Huracán a acusar el esfuerzo realizado, siendo Pito el que aprovecha un rechace para colocar el 2-3 en el marcador cuando se cumplía el minuto 67.
A partir de ese momento Mascuñano quema sus naves, pero el Huracán actúa más con el corazón que con la cabeza frente a un equipo que supo mantener la victoria.