ISIDORO MARTÍNEZ | entrenador del reale ademar
«Los apoyos a Denis los entiendo y son dignos, los silbidos una falta de respeto»
El técnico ademarista compareció en rueda de prensa con gesto dolido. No ocultó que le disgustó la sonora pitada que le dedicó el Palacio por no haber convocado al ruso Denis Krivochlykov, en el último partido que tenía para despedirse de la hinchada ademarista después de doce años en el club leones. El jugador ruso fue ayer —por su ausencia— el gran protagonista del partido ante el Barcelona y volvió a insistir en que no había podido despedirse de corto «porque Isidoro Martínez no ha querido».
El técnico, sin embargo, mantuvo que fue una decisión estrictamente técnica en la que no tuvo que ver la mala relación entre ambos. «No ha completado ningún entrenamiento durante la semana y yo estoy aquí para impartir justicia. ¿Si eres entrenador quitas a un jugador que ha completado todos los entrenamientos para meter a otro que no lo ha hecho?», se preguntó. «La decisión de Denis no es un capricho la he reflexionado mucho», aseguró.
Martínez no pasó de puntillas sobre ningún asunto. Lógicamente habló de la pitada y los gritos que recibió por su decisión. «La afición es soberana pero me han parecido un desprecio al entrenador que ha hecho un equipo luchador y tercero de la liga. La primera parte, de apoyo a Denis, la entiendo y es muy digna hacia la trayectoria de un buen deportista, que por cierto le traje yo a este equipo.
La primera parte se la merece Denis, la segunda (la de los silbidos) me duele mucho, muchísimo. Y no me tengo que justificar porque estoy aquí para tomar decisiones. No me esperaba algo así, de esta magnitud»
Y siguió hablando del jugador ruso para añadir por último: «Es un modelo en algunas cosas por su competitividad. La diferencie es que yo he hablado con él y no he tratado de apuñalar a nadie. En su renovación automática había una razón objetiva: su edad (tiene 41 años) y otra subjetiva que se puede denominar como a ver si nos aguantamos tu y yo. Salió la segunda».
Sin embargo y al margen del hecho puntual que supuso ayer el «palo» que recibió desde la grada, el técnico reflexionó también sobre el difícil futuro que parece aguardarle al Ademar.
¿Fin de un ciclo?
«Llevo un par de meses bastante tocado y ya no hablo de Denis, hablo del futuro del club. Cuando fiché el equipo ya estaba hecho, pero ahora todo está en el aire», señaló Martínez para indicar que entre los jugadores que se van seguro y aquellos cuya continuidad es dudosa el equipo está ahora prácticamente desmantelado. «Es una evidencia que ahora el Ademar está en una situación muy complicada. Y además es un mal endémico que en este club haya movidas siempre que se va alguien».
«Me gustaría trabajar con estabilidad pero ahora estoy sin ideas. No sé trabajar viendo que no se sabe el dinero que va a haber para fichar. Ojalá que se vaya viendo la luz poco a poco pero creo que al balonmano de alto nivel le queda poca vida en León», apuntó en tono apesadumbrado.
Y cuando se le preguntó si sopesaba su marcha indicó: «No digo que me vaya a ir cumpliré mi contrato, pero si el club puede prescindir de jugadores puede hacerlo también de entrenadores».
Tampoco eludió hablar de la fractura existente en el ademarismo. «Lo peor que hay en estos casos son los ex. No entiendo las ganas de algunos en que esto vaya mal. En León hay cosas que parecen ya imposibles de arreglar. El daño es irreparable porque no hay consenso».