El Toralín desprende sentimientos
La afición de la Deportiva hace tronar el ‘santa Bárbara bendita’ y exige la defensa de una comarca que apoya en el fútbol un llanto unánime. El playoff es sinónimo de reivindicación para evitar que la crisis acabe con todo.
El Toralín volvió a ser esa caldera donde se cuecen las reivindicaciones de una comarca que apoya sus sentimientos en el fútbol. El feudo blanquiazul hizo tronar el Santa Bárbara bendita cuando solo faltaban cinco minutos para que el colegiado anunciara la prolongación de un sueño. Fue un rugir unánime que puso a bailar a miles de banderas y bufandas al son de una queja que sitúa el acento en la defensa del carbón. El play-off sostiene en el Bierzo el apoyo a un sector que vive sus horas más angustiosas. La eliminatoria es sinónimo de denuncia para evitar también el desmantelamiento de Vitro Cristalglass. Es un grito cerrado en pos de una comarca que sufre como ninguna las embestidas de esta puñetera crisis. El Fondo Norte extendió una pancarta donde aparecía un lamento en forma de crítica a la clase política: «Quieren acabar con todo», denunciaban segundos antes de ver rodar un balón que ahogó, al menos durante noventa minutos, ese llanto unánime.
La afición animó como siempre a un equipo que va en volandas hacia el ascenso. El «Depor, Depor» sonó como un clamor y precedió a ese «A por ellos» que se ha convertido en el grito de guerra de una parroquia que rinde pleitesía a la Ponferradina.
Los seguidores apretaban en cada arrancada y solo cejaban en sus cánticos cuando el Tenerife rondaba el área local y los nervios anegaban el escándalo. La tensión pululaba por un Toralín que enloqueció con el gol de Yuri y se desesperó con las ocasiones desperdiciadas. La grada también exhibió su apoyo incondicional a Orlando, en el punto de mira tras destapar un presunto intento de compra. Los seguidores tinerfeños hicieron guasa y mostraron un cheque que iba dirigido al portero de la Deportiva si se dejaba marcar un gol que nunca llegó. Y todo terminó como empezó: «Que sí, joder, que vamos a ascender».