Bienvenidos al ‘Annapurna’ asturiano
El Cuitu Negru es una subida dantesca y salvaje. La cima en la que moría la decimosexta etapa es otro viraje de tuerca en la Vuelta, una «muesca» más en su culata, un nuevo infierno para el ciclismo y, de hecho, el ganador, Dario Cataldo, casi se cae de la bici al celebrar su triunfo.
Extraño que Cuitu Negru en bable signifique «Cerro Negro». Un cerro es un elevación natural del terreno, de poca altura y aislada. Aislada, sí y elevación natural, también. Lo de poca altura resulta chocante porque esta subida es, en boca de algunos ciclistas, lo más «bestia» de la Vuelta. Si el Annapurna es la montaña más temida del Himalaya, a partir de ahora Cuitu Negru lo será entre los ciclistas.
Para el excorredor José Enrique Cima el puerto más duro de España es el Angliru, «con diferencia». Eso lo pensaba hasta ayer. Precisamente, la mayoría de los ciclistas iban a llevar el mismo desarrollo que en Angliru (38x27). Otros lo pensaron, y mucho. El Katusha montó a Purito un 38x28.
Este inédito Cuitu presenta similitudes con la Bola del Mundo madrileña. Los dos, en su primera parte, comprenden un puerto largo y con notable tradición ciclista (Navacerrada y Pajares) y ascienden hasta la zona más alta de una estación de esquí. Cuitu contaba con una desventaja, que no estaba asfaltado. Eso fue hasta hace poco.
La parte final del coloso asturiano es superior en dureza a los tres últimos kilómetros de La Bola, ya que las rampas aquí se van a más del 25 por ciento. Los casi tres kilómetros finales no se han visto nunca en España. Ni siquiera en el Tour, dicen algunos. Subir andando ya es abrumador, agobiante.
Nada como los cicloturistas, que descendieron por la mañana de la cima, para obtener una primera impresión de la subida. «He estado a punto de poner pie a tierra, los porcentajes del veinticinco te descuartizan», decía un deportista, enfundado en su jersey azul de Movistar.
«El problema aquí es el mismo que en el Angliru, no acabas de recuperarte en un tramo duro y enseguida empieza otro más duro que el anterior, esto es inhumano», decía el ciclista aficionado natural de La Robla.