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El Ademar, por la puerta grande (27-29)
Con Malumbres de líder el equipo leonés logra su primera victoria en Europa doblegando al Montpellier en un choque pleno de garra, de sufrimiento y de fe en sus posibilidades. El horizonte de octavos se . amplía .

Los jugadores del Ademar, con Juan Castro y Golubovic en primer plano, celebran exultantes su primera victoria en Liga de Campeones ante el Montpellier.
El partido de ayer lo comenzó a ganar el Ademar minutos antes de que los árbitros indicasen el inicio. Fue cuando el técnico Manolo Cadenas vio que el ensordecedor ruido del Arena Montpellier, con 8.000 enfervorecidos aficionados en sus gradas, podía amilanar a su plantel, plagado de jugadores de poco más de veinte años. En ese momento apeló a su instinto de viejo capitán curtido en mil batallas para reunirlos en torno a él y decirles: «Tenéis una suerte enorme de poder jugar en este gran ambiente de balonmano. ¡Vamos a ganar este partido!». El mensaje redobló el compromiso de unos jugadores que volvieron a hacer un derroche de coraje para sumar la primera victoria (27-29) del equipo leonés en la Liga de Campeones y colocarse en la cuarta posición del Grupo A; la última que da acceso a la próxima ronda de octavos de final. Una ronda que, tras el valioso triunfo de ayer, ya no parece misión imposible.
No obstante, también es de justicia reconocer que ayudó —y mucho— las siete bajas que tenía el equipo francés: cinco por la investigación a que están sujetos los hermanos Karabatic, Tej, Gojic y Prost, acusados de participar en una trama de apuestas ilegales, y dos por lesión: Guigou y Kavticnik.
Como viene siendo norma esta campaña el Ademar volvió a echar mano de sus valores más seguros para cimentar un triunfo que alimenta su prestigio europeo: Malumbres y Ruesga. Bajo los palos, el meta navarro volvió a dar un recital de paradas; especialmente el penalti que le sacó a Accambray (seguro que sigue soñando con esa mano) cuando faltaban apenas unos minuto y que hubiese supuesto el empate para el Montpellier. Y en ataque el asturiano volvió a ser el máximo artillero con siete goles de todos los colores a pesar de la dura defensa mixta que tuvo que sufrir.
Pero sería injusto no reconocer que por encima de cualquier individualidad en este Ademar destaca el bloque, el trabajo en equipo y la solidaridad de una plantilla que, sabedora de sus limitaciones, aprieta las filas y trabaja codo con codo. Es una apuesta segura donde se ve muy presente la mano de Cadenas y que ayer le volvió a dar un gran resultado.
Pero no fue fácil. El Montpellier sigue siendo capaz de poner en pista un siete de garantías. El envite tuvo dos partes bien diferenciadas. Una primera de dominio claro del equipo leonés que con un parcial de salida de 1-6 puso pronto tierra de por medio con Ruesga, Nantes y Borges machacando la meta defendida por Robin. Y una segunda plena de alternativas donde la victoria pudo caer de cualquier lado.
Sabedor del enfervorecido ambiente que se iba a encontrar en el Arena Montpellier, Cadenas insistió a su plantilla en dos cosas: una, evitar una salida en tromba de los galos que les permitiese creer firmemente en sus posibilidades. Y dos pisar a fondo el acelerador para marcar distancias cuanto antes y tener un colchón tranquilizador para cuando llegasen los malos momentos.
La intensa defensa 6-0 con ayudas evitaba que los balones llegasen con claridad a los lanzadores del Montpellier —su principal peligro ayer— y cuando el Montpellier veía algún hueco ahí estaba un Iñaki Malumbres excepcional. Pero el Montpellier quería dar una satisfacción a su afición y de la mano de su mejor tridente ayer: Malmagro, Accambray y Metlicic recortó poco a poco las distancias. Al final de los primeros treinta minutos el Ademar manda por 13-15. La mitad del reto está cumplido.
La segunda se inicia con Robin convirtiéndose en protagonista y deteniendo los primeros tres lanzamientos de los leoneses lo que permite a los suyos ponerse por primera vez por delante tras un parcial de 3-0. La grada ruge. Los dos equipos se agarran al partido. El Ademar fuerza el enésimo empate: esta vez a 22. Corre el minuto quince de la segunda parte. Con un Malumbres en estado de gracia en la recta final el Ademar logra una ventaja de 23-25 a falta de cinco minutos que hace soñar con la machada. Pero Metlicic y Malmagro dinamitan el sueño. Nuevo empate a 25.
Un gol vital de Goñi a falta de escasamente dos minutos y dos paradones de Malumbres —uno un penalti a Accambray— dan vida a un Ademar que pierde tontamente un balón y permite un nuevo empate de los galos (27-27). Quedan poco más de cuarenta segundos. Carou saca un penalti vital que Ruesga transforma a falta de veinte segundos. El Montpellier ataca para empatar pero las prisas les hacen estrellarse en la defensa leonesa y Cabanas cierra un triunfo para soñar con un gol a la contra.