El rodillo ruso rinde al Ademar
El equipo leonés planta cara al Chekhovskie en la primera mitad pero en la segunda el cansancio físico le pasa factura y el gigante ruso lo sentencia. Segunda derrota en casa que complica . el pase a octavos.

Iosu Goñi comprueba en sus carnes la contundencia de la defensa rusa, una muralla enorme ante la que ayer se estrelló el ataque leonés.
«¡Fuerza, fuerza, fuerza!». Esa fue la consigna que dio Cadenas a sus hombres al inicio del partido. Y mientras le duraron las fuerzas el Reale Ademar fue capaz de plantar cara al acorazado ruso del Chekhovskie. Pero en la segunda parte acusó el cansancio físico —ayer por las lesiones sólo pudo alinear a doce jugadores por 16 los rusos— y entonces los hombres de Maximov les pasaron por encima. Al final siete goles de diferencia (22-29) que refleja la distancia entre un equipo hecho para jugar la Final Four y un Ademar que debe convertir cada partido europeo en una heroicidad. Segunda derrota en casa que complica ahora el pase a los octavos de final.
Los rusos plantearon de inicio un partido muy trabado y muy físico donde tienen una ventaja abrumadora sobre los leoneses en kilos y centímetros. El Chekhovskie puso una defensa 5-1 con Dibirov de adelantado y Cadenas se mantuvo fiel a su esquema más habitual: una 6-0 con una zona central para el argentino Carou y Vranjes. Los dos jugadores más poderosos para hacer frente al gran oso ruso.
La consigna inicial de Cadenas funcionaba. Su defensa era de mucho contacto y en el minuto seis el equipo leonés estaba uno arriba 3-2 con tres goles de un excelso Goñi en ataque. El primer objetivo estaba conseguido: evitar una salida en tromba de los rusos que obligase a ir a remolque. Lo único negativo es que hasta cuatro lanzamientos del equipo leonés, tres de Golubovic, se habían estrellado ya contra los «armarios» defensivos rivales y sus dos metros de altura.
La defensa del Ademar estaba conteniendo bien el ataque posicional de los hombres de Maximov un ataque pesado y monótono pero efectivo. Pasan los minutos y se sigue resistiendo al rodillo ruso. La defensa 6-0 de muchas ayudas complica la vida a grandes lanzadores como Rastvortsev, Gorbok o Schelmenko.
Sin embargo ante ellos no se pueden tener errores. Cada fallo equivale a un gol. Eso le pasó al Ademar pasado el ecuador de la primera mitad: tres errores en ataque supusieron tres goles rápidos del Chekhovskie que abrieron brecha: 4-7. Cadenas pide su primer tiempo muerto. Es el minuto 17 de partido. Saca a Malumbres, no muy acertado hasta el momento y da entrada al croata Asanin.
Pero el ataque no encuentra la fluidez necesaria. Sólo cinco goles en casi veinte minutos de juego. La buena noticia es que no estando acertado en ataque el Reale Ademar sólo está tres abajo.
El equipo reacciona. Dos goles seguidos de Golubovic recortan la brecha y ponen de nuevo a los de Cadenas en la buena senda. Asanin se entona y la grada se enciende. El que ahora pide tiempo es Maximov. El nuevo guión no le gusta.
La defensa funciona pero el ataque sigue siendo demasiado precipitado y con pocos pases. Con todo, gracias al despertar de Golubovic en ataque se llega al descanso con un resultado que todo el mundo hubiese firmado de antemano: 10-12.
La segunda parte la arrancó el Ademar en inferioridad por la exclusión de Vranjes en el último minuto de la primera parte, algo que ya empieza a ser habitual.
Persisten los problemas para hacer gol en ataque estático aunque el serbio Golubovic firma dos seguidos y reduce la diferencia a uno: 12-13 en el arranque. «¡Sí se puede!», ruge la grada.
Pero el Chekhovskie es un rodillo: dos pérdidas en ataque y dos goles fulgurantes de los rusos que abren de nuevo brecha: 13-17. La renta más amplia que habían tenido hasta el momento. Y la aumentan con un Gorbok que castiga la portería ademarista de forma inmisericorde.
El equipo leonés vive sus peores momentos. Siete abajo en el ecuador de la segunda parte. Arañar algo positivo parece ya misión imposible. Los quince últimos minutos se van a hacer eternos. La defensa da demasiadas facilidades y la renta rusa sube a diez: 17-27 en el minuto 21. Ya sólo queda aguantar con la mayor dignidad posible. Los de Maximov levantaron algo el pie del acelerador y el resultado final queda en 22-29.