Buonanotte desarma a un Eibar que salió respondón (4-1)
Con cierto suspense pero con paciencia, perseverancia, buen toque y fe en sus posibilidades, el Málaga puso fin a la aventura de un Eibar (4-1) que hasta el cuarto de hora final se sintió capaz de hacer otra proeza.
El ambiente era frío en la Costa del Sol y el duelo comenzó soso. Los locales querían asumir el control desde la posesión, y los de Gaizka Garitano ambicionaban defender bien y buscar el factor sorpresa en alguna acción aislada. Pero la noche la animó Arroyo al poner en ventaja a los azulgrana. Desde la paciencia y el toque, el Málaga creció en la reanudación. Contribuyó el cambio de los dos medios, cumplida la hora de juego. Tardó en marcar pero no se desesperó ante unos armeros cada vez más cerrados. Y cuando lo hizo guiado por Buonanotte fue un vendaval.