Hansen, el jugador total
El danés se ha convertido en el alma, espíritu y cuerpo de su selección. Es, por sí solo, un equipo entero.

Mikkel Hansen es el alma de la selección de Dinamarca.
En el inicio de la temporada 2008-09, una joven promesa del balonmano nórdico fichó por el FC Barcelona, Mikkel Hansen. Tenía 21 años, cerca de los dos metros de altura y todo el porte de un auténtico vikingo.
No rindió al nivel esperado con Manolo Cadenas, ni con el técnico que le sustituyó, Xavi Pascual, así que los azulgrana decidieron traspasarlo.
En aquella temporada, en el convulso balonmano danés surgió el club Kopenaghe con un proyecto tan espectacular como efímero y fichó a Hansen como una de las estrellas del equipo. Y ahí comenzó la estrella del danés. En su tierra alcanzó la madurez y sobre todo el protagonismo que no tenía en el Barcelona.
No solo era un buen lanzador y un duro defensa, sino que también podía organizar a su equipo, subir el contragolpe, asistir al pivote. Jornada a jornada y día a día, Hansen creció como un espectacular y completo jugador. Y las competiciones internacionales le confirmaron como una de las estrellas del balonmano mundial. Mejor jugador de 2011, plata en el mundial de ese año y oro en el Europeo 2012. El proyecto del Kopenaghe se hundió y la superestrella Mikkel Hansen quedó libre para fichar por cualquier equipo. Los petrodólares del emir catarí (Catar acogerá el Mundial del 2015) que dirige el Paris Handball convencieron al danés, donde comparte vestuario con Sierra y Antonio García.
Hansen, a sus 25 años, es el jugador perfecto por antonomasia. Con 197 centímetros, un poderoso físico y un portentoso brazo capaz de lanzar el balón a más de 120 km hora, el danés se ha convertido en el alma, espíritu y cuerpo de la nueva selección danesa. Hansen es por sí solo un equipo entero: defiende, bloquea, sube el contragolpe, distribuye, asiste, golea, dirige, pasa, manda... y todo eso en los 60 minutos que suele estar en la pista, y además con una sencillez y facilidad que parece que ni siquiera le cuesta. Un portento y, sin duda, el peor rival que podría tener enfrente España.