Una ola de apoyo para estallar de júbilo

Todo el Palacio terminó puesto en pie para aplaudir la entrega y compromiso del equipo.
Nunca fallan. Por algo son la mejor afición de España. La parroquia marista llenó el Palacio Municipal de Deportes para acabar rendida ante la entrega de un equipo que cumple en lo deportivo muy por encima de las expectativas creadas a principio de temporada.
La Champions es la competición fetiche de una grada que destroza sus gargantas para inyectar oxígeno a los jugadores cuando las piernas fallan. Animan hasta la extenuación. Y es en los momentos más complicados cuando dejan claro que su fidelidad es inquebrantable.
Siempre ha sido así. Pero, quizá, la conexión es ahora más fuerte porque la afición sabe que esta plantilla, difícilmente, puede dar más de sí. Son ‘guerreros’, como los llaman muchos en las redes sociales. Y su batalla se libra en el ‘Teatro de los Sueños’, ese modesto feudo leonés que no se resigna a perder de vista a los grandes colosos del balonmano internacional.
La situación institucional del club es crítica. Y los jugadores han hablado sobre la pista. Cumplieron con lo exigido. Siguen terceros en Liga y están entre los 16 mejores conjuntos de Europa.
La grada conoce su implicación y ayer estalló de júbilo por una victoria que llevó una ola de alegría a cada uno de los rincones del Palacio. Fue una fiesta. La de un equipo capaz de encender una luz al final del túnel.