Diario de León

TERTULIAS DE... lA parrilla del húmedo

«Confío en llegar a Río pero mi tope estará en el 2020»

Aláiz prioriza el Mundial del 2013 y los Juegos para el 2016: «Un segundo me apartó de Londres pero lo daré todo para ir a Brasil».

Sergio Cancelo Anuncibay, Miguel Ángel Tranca, el atleta Roberto Aláiz Villacorta y Ángel Fraguas en un momento de Las Tertulias de La Parrilla del Húmedo.

Sergio Cancelo Anuncibay, Miguel Ángel Tranca, el atleta Roberto Aláiz Villacorta y Ángel Fraguas en un momento de Las Tertulias de La Parrilla del Húmedo.

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Ambicioso, pero con los pies en el suelo. Roberto Aláiz destila optimismo y eso se traduce en sus resultados, el último en el Europeo de 3.000, cita a la que llegó con apenas dos meses en la categoría sénior. «Si alguien me dice en enero que iba a lograr este resultado lo hubiera puesto en duda», remarca el flamante finalista en el torneo continental nada más sentarse en torno a una mesa de La Parrilla del Húmedo, en la tertulia que organiza DIARIO DE LEÓN.

Roberto lo tiene claro, «aún no he hecho nada. Es cierto que con mi edad puede considerarse un éxito haber llegado tan lejos pero aún tengo mucho trayecto por recorrer». En ese camino este leonés, especialista en los 3.000 obstáculos, tiene subrayados a corto plazo El Nacional y en especial el Mundial de agosto en Rusia. «En poco tiempo empezaré a prepararme para ello. Si las cosas salen bien no creo que me quede fuera. Luego allí el reto será meterme en la final. Lo de las medallas lo veo algo prematuro todavía. Soy consciente de lo que he logrado pero también de que aún tengo que aprender mucho, entre otras cosas a coger experiencia en las grandes citas».

Aláiz no se obsesiona con los resultados a corto plazo. «Todo llegará» apunta. Precisamente por eso en sus miras se encuentran los Juegos de Río. «A Londres no pude ir por un segundo y en tres años espero resarcirme acudiendo a Brasil. Pero lo tengo claro: allí puedo hacer cosas muy buenas aunque lo mejor de mí debe llegar cuatro años más tarde en la siguiente cita olímpica que espero y deseo sea en Madrid en el 2020. Allí llegaría con 29 años, una edad óptima para pruebas como la mía, los 3.000 obstáculos».

El entrenamiento es vital para eso. Y el discípulo de Villacorta no escatima en castigarse a la hora de prepararse. «Me gusta darlo todo. Si te exprimes a veces el trabajo que haces en una sesión vale por dos», apunta. Eso sí, Aláiz remarca que «hasta el momento no estoy realizando vida de deportista de élite. Me cuido y trabajo en los entrenamientos pero la rutina de exigencia en cuanto a alimentación aún la estoy adaptando de manera progresiva. Sé que la exigencia es máxima pero no voy a convertirla en una obsesión. Para mí este deporte debe divertirte. Por eso si lo llevas a los extremos puedes acabar por repudiarlo o quemarte demasiado pronto».

Tal vez su irrupción a los 19 años y no antes le ha ayudado. «Hasta hace tres años entrenaba pero no me lo tomaba tan en serio. Quizás por eso, porque no me he machacado tanto, mi capacidad para crecer es inmensa. Lo veo así aunque no sé hasta donde puedo llegar. Lo que sí me hace sentir optimista es que cada día que pasa doy un paso adelante».

Aláiz también lo tiene claro. Para él la pista es fundamental aunque no desdeña otros escenarios. «La pista hace al atleta más respetable. No voy a negar que todas las carreras tienen su importancia. Pero en mi caso prefiero acabar tercero de Europa que ser quinto en la Maratón de Boston, por mucho dinero que la segunda te pueda reportar». Respecto a tema económico Roberto es consciente que en el atletismo se necesita un mayor respaldo. «Yo por suerte vivo con mis padres y me conformo con lo justo, pero si tuviera que vivir de lo que gano a lo mejor tendría problemas».

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