LIGA DE CAMPEONES. EL PARTIDO DE IDA DE SEMIFINALES
Lewandowski humilla al Madrid (4-1)
Los de Mourinho hicieron el ridículo en la segunda parte y sólo el gol de Cristiano antes del descanso les permite soñar aún con la ‘décima’. El polaco fue el autor de los cuatro goles del Borussia.
Cristiano Ronaldo, impotente, tras perder en Dortmund por 4-1 y decir prácticamente adiós a la Champions.
Esta vez, a ‘Mou’ no le quedan las excusas del árbitro, esgrimidas al caer ante el Barça, ni de la mala suerte, utilizada como justificación al perder por penaltis ante el Bayern. Todo el mundo sabía que Robert Lewandowski es uno de los mejores delanteros del momento —por algo ya le ha fichado el Bayern—, pero los blancos le dejaron muy libre. Y el polaco les destrozó hasta el punto de ser el único futbolista capaz de endosarle cuatro goles al Madrid en un partido de la máxima competición continental (4-1).
Su versatilidad y su olfato en el área fueron suficientes para provocar un naufragio del Madrid que pudo ser mucho peor si no es por ese gol de Cristiano que suponía el empate justo antes del descanso y tres intervenciones providenciales de Diego López. El Madrid hizo el ridículo en la segunda mitad y Pepe completó una actuación bochornosa.
El Madrid salió sin la exigible tensión al partido, demasiado ‘confiante’, como diría Cristiano en su castellano de andar por casa. Pensaban los de Mourinho que el Bernabéu debe dictar sentencia y querían tomárselo con calma en el primer asalto.
El técnico luso deseaba gobernar el centro del campo y al final se decantó por Modric en lugar de Di María, que llegó a Renania del Norte-Westfalia tarde y cansado tras el difícil parto de su mujer.
La presión atosigante sobre los centrales Pepe y Varane y la extrema vigilancia a Xabi Alonso, cortocircuitaron al Madrid, muy expuesto porque tanto Ramos como Coentrao tienen querencia a abandonar el lateral. Reus y ‘Kuba’ rompían por los costados y la sociedad entre Gündogan, Götze y Lewandowski provocaba un descenso en los valores defensivos blancos.
Diego López abortó la primera gran ocasión. Reus dribló, se presentó solo pero su tiro cruzado lo sacó el lucense tras una estirada enorme. El Dortmund acertó en la segunda. Reus encontró una autopista por la izquierda y, tras su centro, el polaco Lewandowski le ganó la espalda a Pepe.
Modric no veía ni por asomo a Gündogan, el futbolista con más pausa de los alemanes. Solo en acciones a balón parado, Cristiano y Xabi Alonso pusieron un nudo en la garganta de los teutones. Se acercaba el descanso sin grandes noticias pero entonces se produjo una jugada que se antojaba clave en el partido y en el desenlace de la eliminatoria. De un posible penalti de Varane a Reus se pasó a un error pueril de Hummels, central pretendido por el Barça, en un intento de cesión a su portero tras un saque de banda, y a la asistencia de Higuaín a Cristiano, que siempre acompaña.
Ese empate debía dejar emocionalmente muy tocado al Dortmund. Pero ya se sabe que los alemanes son de otra pasta: fríos, calculadores, orgullosos y tercos en el mejor sentido de la palabra. Lamentablemente, fue el Madrid el que volvió a salir adormilado, como si ya hubiera hecho lo más difícil y Wembley apareciera en un horizonte próximo. Y a Lewandowski conviene vigilarlo muy de cerca. El de Varsovia convirtió dos disparos en semifallo de sus compañeros en dos golazos. Primero, rozando el fuera de juego. Controló, hizo un reverso y descolocó a Diego López con la punterita. Minutos después, la pisó en plan fútbol sala y lanzó un obús. Y en pleno desconcierto blanco, Xabi Alonso arrolló a Reus, que la había controlado con la mano.
Lewandowski ejecutó el penalti por alto, por el centro y con un golpeo violento. Mourinho lo vio tan mal que sacó de un plumazo a Di María y Benzema. Y, a diez del final, se la jugó con Kaká en lugar de Xabi Alonso.
Tarde para arriesgar. Y menos mal que Diego López fue el mejor del Madrid y desvió dos disparos de Gündogan y el triunfador Lewandowski.