ciclismo. operación puerto
Un año de cárcel para Eufemiano
La juez sólo inhabilita al principal encausado por la trama de dopaje para ejercer la medicina deportiva, castiga con cuatro meses al preparador físico Ignacio Labarta y absuelve a Saiz, Belda y Yolanda Fuentes.

La condena de Eufemiano por dopaje será de un año. Belda y Saiz quedan absueltos de toda culpa.
La sentencia de la Operación Puerto, que se reduce a las penas de un año y cuatro meses de prisión para el doctor Eufemiano Fuentes y el expreparador Ignacio Labarta, respectivamente, solo ha dejado conformes a los propios acusados, mientras que ha contrariado a quienes pedían una «sanción ejemplar».
Siete años de proceso y dos meses de juicio han concluido que Fuentes es el autor directo y Labarta cómplice de un delito contra la salud pública. Al primero de ellos se le inhabilita 4 años como médico deportivo; al segundo, cuatro meses. La cuantía de las multas, 4.500 y 1.800 euros, respectivamente. Los otros tres acusados, los exdirectores Manolo Saiz y Vicente Belda y la doctora Yolanda Fuentes, fueron absueltos por la juez Julia Patricia Santamaría.
No hubo castigo ejemplar que limpiara la imagen del deporte español en plena pelea por la candidatura olímpica de Madrid 2020, como pedían las acusaciones. Tampoco hubo respuesta al eje central del entramado del dopaje organizado que destapó la Operación Puerto: la entrega de las bolsas de sangre que hubiera descifrado los nombres de todos los implicados como clientes de Fuentes.
Bolsas de sangre
La juez rechaza la pretensión de las acusaciones ejercidas por la Agencia Mundial Antidopaje, la UCI, el Comité Olímpico Italiano y la Federación Española de Ciclismo de que les fueran entregadas las bolsas de sangre en poder del laboratorio antidopaje de Barcelona, cuyo número «no cuadra» con las intervenidas por la Guardia Civil.
En la resolución, de 361 folios, la magistrada, que asegura que «no todo vale», alude al respeto a los derechos fundamentales de los deportistas reconocidos en la Constitución para justificar su decisión y ordena que las muestras y el material informático aprehendido en la operación sean destruidas cuando la sentencia sea firme.
Con la eliminación del «cuerpo del delito», una vez que haya sentencia firme, concluirá el mayor juicio por dopaje de la historia del deporte, tal vez con un resultado que inicie otro debate sobre el nivel de dureza empleada por la justicia española con la mayor lacra del deporte.
Santamaría, eso sí, considera probado que las extracciones y reinfusiones de sangre practicadas por Eufemiano Fuentes suponían «un importante peligro para la salud del ciclista» y señala que el médico canario realizaba sus prácticas «sin cumplimiento de las exigencias previstas en la normativa sanitaria en materia de transfusiones y autotransfusiones, vigente en aquél momento».
También refleja la magistrada en la sentencia que la sangre, bien se trate de sangre completa, plasma, concentrados de hematíes o bien se trate de hemoderivados, cabe bajo el concepto de «medicamento», despejando otra de las incógnitas más esperadas por la opinión pública.
«No estoy de acuerdo con la sentencia y estudiaré un posible recurso», dijo el abogado de Fuentes, que señaló respecto a esta última cuestión que «la única opción es acatar lo que dice la ley: si la sangre es un medicamento se ha equivocado en la aplicación de la ley».
Descontentos
Mientras tanto, las acusaciones han mostrado una unánime disconformidad. El exciclista Jesús Manzano habló de «una equivocación de la jueza para emitir tal fallo». La Federación Española de Ciclismo, también personada como acusación, afirmó que «respeta y acata» la sentencia, aunque «no puede mostrarse satisfecha ya que no se ha atendido la petición de entrega de las bolsas de sangre intervenidas en las actuaciones».