FÚTBOL. EL BARÇA DEBE ESPERAR PARA SER CAMPEÓN
Cristiano dilata el alirón culé (6-2)
Partidazo del Madrid ante un Málaga que acabó con nueve. El meta Caballero se lesionó por parar un penalti a Cristiano.
Cristiano Ronaldo celebra con efusividad el gol anotado frente al Málaga.
Extraña noche en el Bernabéu, con polémica arbitral, sonoros pitos al imperturbable José Mourinho, ovación de gala a Casillas y Cristiano, alguna pancarta alusiva al técnico portugués retirada por la seguridad privada y aluvión de goles en un duelo desencorsetado. Triunfo 1.000 de los blancos en casa y gol número 200 de CR7, que ingresa en un selecto club de artilleros al que solo pertenecían Di Stéfano, Puskas, Santillana, Hugo Sánchez y Raúl . Típico choque para el disfrute del aficionado, salvo el malacitano, pero de los que desagradan a los entrenadores que aman la táctica y exigen control. Puro desenfreno, lo que equivale a una goleada garantizado de un Madrid que desenvuelve como nadie en los duelos rotos, desgobernados en el centro del campo y disputados en las áreas (6-2).
Entregados a Cristiano No hubo apenas vigilancia ni en los balones parados. Nada más empezar, Albiol se elevó para cabecear tras un córner. Devolvió la moneda el Málaga poco después. Tocó Lugano y remató a placer Santa Cruz. La estrategia defensiva, un mal endémico del Madrid, cada día más entregado a Cristiano, a sus galopadas, a sus disparos y a esas celebraciones demostrativas de que quiere seguir en Chamartín y le importa un bledo el futuro de ‘Mou’.
El delantero portugués es un buscavidas extraordinario. Forzó un penalti y la expulsión del defensa, pero lo falló. Lanzó con tal violencia que Caballero se lesionó al desviar el balón con el pie. Antes, se equivocó al tapar mal el lanzamiento a bocajarro de Cristiano, tras una supuesta infracción por cesión de Camacho al portero que más bien pareció un mal control. En un contragolpe magnífico, Özil firmó un gran recorte antes de colocarla son sutileza. Los culés asumieron entonces que debían esperar
El golazo de Antunes, fruto de un disparo enorme desde fuera del área, le dio vidilla al partido. Un espejismo. El choque solo se frenó cuando Willy se lanzó al suelo y pidió irse a la ducha. Ya con el guardameta camerunés, Cristiano recogió un balón al límite del fuera de juego y le regaló el gol a Benzema. Modric, cada día más querido por la exigente grada, firmó la ‘manita’ con un lejano disparo. Oportunidad para el joven Fabinho y minutos de la basura, con el Málaga ya con nueve por la expulsión de Demichelis. Y con ‘Mou’ ya camino de los vestuarios, Di María cerró el cómodo set.