Lorenzo amansa a las Honda
El piloto de Yamaha suma en Montmeló su tercera victoria del campeonato que le acerca al liderato de Pedrosa. Dani, segundo, resiste a duras penas el acoso de un Marc Márquez que acaba tercero.

Lorenzo, Pedrosa y Márquez. Los ‘mosqueteros’ de MotoGP demostraron en el GP de Cataluña que el Mundial es cosa de tres.
Nuevo recital español en el Mundial, y ya van... A Barcelona le tocó vivir un nuevo triplete de victorias y ocho podios de nueve posibles. La fiesta, como todas, tuvo música, sonrisas, y petardos, hasta que estos se transformaron en fuego real cuando Marc Márquez estuvo a punto de embestir a Pedrosa a falta de dos vueltas para el final de la carrera de MotoGP.
Lorenzo consiguió mandar con la calma que da tener el mejor ritmo dentro de unas condiciones peligrosas por la excesiva temperatura y que hicieron a todos ir un segundo más lento que en la jornada del sábado. Su aparente tranquilidad contrastaba con el hecho de que en su colín se estaba viviendo una guerra civil, que vivió su sexta batalla, segunda en ‘casa’, y de la que salió victorioso y reforzado moralmente Pedrosa, capaz de contener lo incontenible, la ambición sin límites de Marc Márquez.
Poco le duró a Dani la alegría de la ‘pole’ y del récord del circuito. Esta vez fue Jorge quien salió como un tiro, dejando al catalán y a Crutchlow a su estela. El ‘99’ se fue a por todas y la carrera pareció más un Gran Premio de F1 que de motos, o lo que es lo mismo, una carrera de MotoGP como las de hace dos temporadas, en las que solo había una trazada buena y sin apenas adelantamientos.
La emoción estaba más en las máquinas que en las personas. En ese aspecto brilló la Yamaha, que sorprendió por sus prestaciones en lo referente a la aceleración y velocidad punta, capaz de mirar de tú a tú a sus poderosas enemigas aladas. Ni siquiera en la recta los ingenios de Nakamoto eran capaces de mostrar una superioridad que sí es patente en otros trazados. En el paso por curva, y con Lorenzo en el manillar, es ya un clamor que el binomio montura-piloto no tiene rival y que, inclinada, la M1 funciona como los tres diapasones de su logo.
Carrera de supervivencia
Con Lorenzo martilleando los tiempos, los demás sufrían para mantenerse en la trazada y no bloquear de delante para evitar caerse, en muchos casos sin éxito. Bautista, Iannone, Hayden y Crutchlow se fueron al suelo al dejarse para la curva los deberes que tenían que traer hechos desde la frenada. Ritmo y caídas que convirtieron la prueba en una carrera de supervivencia. Mantener el sitio ganado en los primeros compases y no acabar besando el asfalto eran las dos grandes preocupaciones en pista
Las emociones fuertes se quedaron para el final. Pedrosa iba entendiendo que su problema no iba a ser cazar a Lorenzo, sino retener a un Márquez que empezaba a ponerse nervioso. Cuando eso pasa, todos en el garaje de Honda tiemblan. Y con motivo. Su edad, su condición de ‘rookie’ y una ambición extrema le convierten en un piloto espectacular y excepcional, pero también en un peligro. Dani lo vivió en sus carnes a dos vueltas para el final, cuando el ‘93’ buscó una pasada imposible en la que llegaron a rozarse. Era en la frenada de ‘La Caixa’, uno de esos lugares llamados ‘puntos de adelantamiento’ de las carreras de cuatro ruedas. No volvió a tener ocasión Márquez, que perdió unas décimas vitales que le impidieron ponerse lo suficientemente cerca de un Pedrosa al que los 20 puntos le sabrán a gloria. Es el líder, pero Lorenzo y Márquez aprietan de lo lindo.