No es Sobarriba tierra para gallos

El corro de Valdefresno de la Sobarriba guardó un minuto de silencio por las víctimas del accidente ferroviario en Galicia y tuvo un recuerdo emotivo para Norberto, el fotógrafo de Diario de León.

Más de sesenta luchadores tomaron parte en el corro de la Sobarriba en el que sólo ganó uno de los vigentes gallos.

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A. Barreñada | Valdefresno
León

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Séptimo corro de temporada de verano en lucha masculina sénior, en la celebración de la Fiesta de La Sobarriba, organizada por el ayuntamiento de Valdefresno. En la jornada previa se disputaba en el mismo lugar, con cuidado terreno, el segundo de la liga de base-juvenil y tercero de la lucha femenina.

Las previsiones de lluvia, y las nubes que cubrían el comienzo del corro, hicieron prever su posible suspensión. Afortunadamente, las romerías de los de «la Terruca» dieron buen fruto, y el cielo dejó hasta rayos de sol en el caer de la tarde.

Hubo silencio y recuerdo en el comienzo de los luches para los fallecidos en la tragedia de Compostela, para un joven de la tierra, Fernando el de Corbillos, que dejó su vida en el trabajo en muelle de Gijón y para otro paisano que seguía haciendo desde lo alto, esta tarde, las mejores fotos: Norberto.

Hubo también reconocimiento a los compañeros de La Crónica, A Ful y Mauri que siguen al cinto, cuando su medio se acerca a última edición.

Y hubo corro grande, con buena presencia de aficionados (sobre ochocientos), que disfrutaron los agarres, desde las seis a las nueve y cuarto de la tarde, con arbitrajes de Óliver Sánchez y Antonio Getino.

De lo grande de la jornada, el «casi total deicidio», que decía un buen aficionado: noticia de la jornada, no vencieron ni Víctor, ni Héctor ni «El Junco».

No fue tarde para el de Valderrueda, y en ello tuvo mucho que ver un gran protagonista del día: David González, el de San Cipriano.

Excelentemente ubicado en el primer peso tras bajar lo necesario, «Puro» pudo completar en el máximo logro. Cuando consiguió imponerse a Llamazares (dos enteras por media), en fase clasificatoria, reconocía que «ya me he coronado». Sin embargo, tendría mejores laureles.

No fallaba Ibán Sánchez, que en esa primera fase dejó una medianona para nota ante Víctor «Vity» Díez.

Y llegaban a los combates decisivos los hermanos Oblanca: Víctor y Javier. David le ganó la primera semifinal a éste, Ibán la segunda a Víctor.

No se luchó el tercer puesto (se retiraba Javier) y la final comenzaba con primera entera para el del Condado. No era tarde para fiarse «ni de Dios», decían en la grada.

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Ibán dio la vuelta, entera, media y entera. Todavía el cielo aguantaba.