MOTOCICLISMO. GRAN PREMIO DE JAPÓN
El título en casa de Honda
Márquez aspira a sentenciar el Mundial de MotoGP en Motegi tras el fiasco de Australia. Lorenzo no tira la toalla.

Márquez y Lorenzo están separados por 18 puntos.
El error del equipo Honda el pasado fin de semana en Australia logró lo que ni Jorge Lorenzo ni Yamaha habían conseguido en los últimos meses: dar emoción al Mundial. Nadie esperaba que en Japón todo estuviera abierto, y mucho menos que los nervios afloraran en la persona del joven debutante que hasta ahora se había mostrado frío como el invierno mediterráneo de su Cataluña natal. Marc Márquez quiere pasar página. Olvida y perdona, según se encarga de decir a todos los que le preguntan desde hace días por el incidente de su descalificación que podría costarle un título que ya abrazaba con ambas manos. «Lo importante es que demostramos estar listos y que éramos competitivos», asegura. Sin embargo, en su fuero interno Márquez está enojado. El perdón lo obtendrán en el equipo cuando el cetro que lo acredita como el novato del año sea de su propiedad. El olvido llegará al mismo tiempo que se alejen los malos augurios y los fantasmas de la mala suerte aparecidos bajo el calor de las últimas emociones.
No tira la toalla
Bien es cierto que todavía Lorenzo, el actor secundario al que ese misterio que es el destino le ha dado la oportunidad de seguir nadando hacia la orilla con una botella extra de oxígeno, aún está a 18 puntos del líder. No hay que buscar grandes hitos ni tampoco rememorar actuaciones legendarias para saber que siempre ha habido cosas más sorprendentes dentro del mundo deportivo en general, y del motor en particular, cada temporada.
Ver al mallorquín salir campeón una vez más y dejar rezagado para los anales de la historia a Márquez no es tan complejo como se pudiera pensar. El piloto de la escudería azul sigue cauto. Esa doble personalidad que nunca deja indiferente a ninguno de sus contrincantes ahora se ha establecido en la cordura y en templar los ánimos con su máximo rival.
Si hace poco su ideal revolucionario le llevó a ironizar sobre la escueta sanción impuesta al de Cervera, pidiendo fomentar la seguridad y no el espectáculo de ganar dinero por encima de todo, Lorenzoprefiere mirar con otros ojos al catalán. Márquez, por su parte, sólo debe dar un último gran golpe sobre la mesa antes de celebrar con cava la victoria y convertirse en el mejor debutante desde Roberts.