Un amistoso muy incómodo
«No venimos a derrocar a nadie», se defiende Del Bosque ante el compromiso de Guinea, enturbiado por la política y por las explicaciones difusas de la Federación.

David Villa y Vicente del Bosque, en el entrenamiento de la selección en Malabo.
Enturbiado por la política, el primer partido de la historia que España disputará en Guinea Ecuatorial (22.00 horas, Telecinco) llega rodeado de polémica, generada por la decisión de la Federación Española de Fútbol (FEF) de llevar a la campeona del mundo a un país en el que rige una dictadura y no respeta los derechos humanos.
Las razones diplomáticas para que España juegue este sábado en este país africano son evidentes, ahora que el Gobierno pretende que Guinea favorezca los intereses de empresas nacionales en el negocio del petróleo, sobre el que gira la economía de la excolonia española.
La FEF insiste en que España jugará en Malabo «por el pueblo guineano» y que no cobrará un euro del régimen de Teodoro Obiang, que sólo pagará la estancia de la selección en el mejor hotel de la capital ecuatoguineana.
Los internacionales españoles también rechazan mezclar política y deporte y se niegan a fotografiarse con el dictador. Tampoco Guinea ha previsto ningún acto protocolario en el que coincidan futbolistas y dirigentes de la FEF con Obiang. Sin embargo, la controversia y las acusaciones han crecido en las últimas horas y han alcanzado al equipo de Vicente del Bosque, cansado ya de que se pongan pegas a los amistosos de la campeona planetaria.
«Siempre pasa algo con los partidos de la selección española. Que si por el rival, por el sitio, por lo que hacemos... El caso es que al final siempre haya cosas que impiden disfrutar de esta selección», lamentó el seleccionador, el mismo día que confirmó públicamente su ya anunciada continuidad hasta la Eurocopa de 2016, lo que ha sido interpretado como una treta para contrarrestar continuas referencias al régimen político de Guinea. «Nosotros somos sólo deportistas. No venimos a prestigiar, a fortalecer ni derrocar, ni a ir en contra de nadie. Venimos a jugar al fútbol con toda libertad», se defendió del Bosque ante las críticas recibidas por parte de organizaciones defensoras de derechos humanos, partidos políticos de la oposición y también medios de comunicación.