Diario de León

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El Ademar se dosifica (33-22)

El equipo leonés apabulla al Bidasoa dando descanso a los primeros espadas con la vista en el debut en la Copa EHF.

José Mario Carrillo fue ayer la punta de lanza del ataque leonés con nueve tantos de nueve intentos; mayor efectividad imposible.

José Mario Carrillo fue ayer la punta de lanza del ataque leonés con nueve tantos de nueve intentos; mayor efectividad imposible.

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georgino fernández | león
León

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Veinte minutos. Ese fue el tiempo que aguantó ayer en el partido un Bidasoa Irún que refrendó en León porqué está en zona de descenso y seguro que por ahí transitará casi toda la temporada. Sin hacer un partido excelso el Ademar acabó con tanta suficiencia que durante buena parte de la segunda mitad jugaron los habituales a ver los partidos desde el banquillo. Para muestra un botón del siete que tuvo protagonismo en pista durante muchos minutos: Molina, Jorajuría, Mellado, Mario López, Richi Díez, Llamazares y Tatarintsev. Y aún así el equipo leonés acabó venciendo por un rotundo 33-22.

No se notó la importante baja de su máximo artillero: Víctor Alonso, que con una lesión en el hombro será baja hasta el inicio de la segunda vuelta. Por fortuna tampoco se echó en falta al pivote argentino Gonzalo Carou, que con algunos problemas musculares, no llegó a saltar a pista. Siempre es mejor prevenir que curar; máxime cuando Europa está a la vuelta de la esquina.

Lo cierto es que el conjunto ademarista se dosificó de forma clara pensando en su debut el próximo domingo ante el Nexe croata.

Afortunadamente pudo hacerlo. Lo mejor que hizo ayer el Bidasoa fue el empate a dos con que llegó a los primeros cinco minutos. De ahí se pasó a un 7-2 en apenas cinco minutos que puso al Ademar un colchón de cinco goles que le dio un margen inalcanzable ya para los guipuzcoanos.

De todas formas hubo dos partes bien diferenciadas. En la primera, mientras el fuelle y las fuerzas le sostuvieron, el Bidasoa estuvo en pista manteniéndose en unos márgenes dignos gracias a sus laterales Roberto Álvarez y Milosevic y a su pivote Aldunate. Su táctica era la que se ha repetido tantas veces ya esta temporada en el Palacio: ritmo lento para evitar que el Ademar metiese la directa y le diese velocidad al envite.

Eso duró lo que duró. Cuando el Ademar pudo por fin pisar el acelerador el Bidasoa empezó a verse cada vez más pequeño en el retrovisor. El Ademar parecía ya lanzado pero una serie de malos ataques diluyeron su ventana a un preocupante 10-8 a falta de diez minutos para el final de la primera parte. El Ademar estaba atascado y siempre que esto sucede saltó a pista Jorge García Vega para buscar más fluidez en ataque. Eso y una doble exclusión de los vascos vinieron en ayuda de los leoneses que se fueron al descanso ganando por un claro 16-11 mucho más acorde.

Una salida fulgurante en el inicio de la segunda parte con un 3-0 de parcial anunciaba que el Ademar había puesto el modo apisonadora.

El Ademar tiene mucho más fondo de armario que el Bidasoa y lo rentabiliza. Su ritmo de juego es inalcanzable para el rival. Los contraataques se suceden y cosen literalmente la portería del Bidasoa. Daba la sensación de que el equipo de Dani Gordo se había quitado un peso de encima y su juego era mucho más alegre y vistoso. La conexión de los jóvenes era total y cada ataque ponía en evidencia a la defensa guipuzcoana. Con 24-13 en el marcador Fernando Bolea pidió un tiempo muerto para intentar atajar la sangría pero ya era imposible. Los habituales reservas respondían y daban la talla. Todos aportaron y todos acabaron poniendo su firma a alguno de los 33 tantos que ayer logró el conjunto de Dani Gordo.

Al final una victoria que de alguna manera enjuaga el mal sabor de boca que dejó la derrota in extremis en la jornada anterior ante el Anaitasuna.

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