Jaque al Mundial
El leonés Jonatan Rodríguez puja en Moscú por la corona de campeón del mundo de chess-boxing .

Jonatan Rodríguez, con los guantes de boxeo y ante un tablero de ajedrez.
En los últimos meses su vida la delimita un cuadrado. Mejor dicho, dos. Uno, el de un ring de boxeo con sus 18 cuerdas y otro el de un tablero de ajedrez con sus 64 casillas. El leonés Jonatan Rodríguez sabe moverse bien en los dos. Son muchos años familiarizado con ambos. De hecho tienen muchas más similitudes de lo que podría parecer a simple vista. Los dos plantean una pelea en la que se busca acabar con el rival de la forma más rápida. En el ajedrez con un jaque mate y en el boxeo con un k.o. fulminante.
«Me vale cualquiera», admite pocas horas antes de viajar hacia Moscú donde mañana jueves se jugará el título mundial de chess-boxing en la categoría de pesos medios (75 kilos) ante el alemán Sven Rooch. En su gimnasio, el Boxleon-Club León Gym, lleva entrenando duramente desde hace semanas de la mano de su preparador de siempre, Alfredo Arrojo, para no fallar en esta cita mundialista. Pero el chess-boxing exige también una mente ágil y ahí le ha vuelto a ayudar su hermano Héctor Óscar, la persona que le enseñó a jugar al ajedrez cuando tenía poco más de tres años de edad. «Él es un gran jugador, sobre todo de partidas rápidas, pero al ajedrez yo llegué a cogerle manía en un principio». Por fortuna se le pasó. Y ahora ha vuelto a pasar horas ante el tablero ensayando aperturas, defensas y movimientos de ataque sobre el tablero.
Muchas horas de trabajo con la vista puesta en el 28 de noviembre la fecha de mañana. En el Izvestia Hall de Moscú se escenificarán tres combates por tres campeonatos del mundo: el de peso medio en el que pelea el leonés, el semipesado (90 kilos) y el del peso pesado. Jonatan Rodríguez es el único español que participa en este Mundial de Chess-Boxing, una nueva disciplina que combina el ajedrez y el boxeo. «Empecé a practicarlo hará unos cinco años y ahora mi reto es traer para León el campeonato del mundo», admite contundente.
El título tiene una alta dosis de exigencia. Se disputa a once asaltos, seis de ajedrez y cinco de boxeo de tres minutos de duración cada uno. «Se empieza jugando al ajedrez y se acaba también con el ajedrez, en caso de que no haya antes un k.o o un jaque mate», apunta refiriéndose a las dos modalidades de victoria rápida. Pero no son las únicas. «También se puede perder por tiempo en la partida de ajedrez», explica el deportista leonés. Además de él, un siberiano, un italiano, un bielorruso, un indio y su rival alemán completan la nómina de boxeadores-ajedrecistas que pugnarán por las tres coronas en juego.
«A Sven Rooch le conozco de entrenamientos pero nunca he peleado con él oficialmente». Hace unas semanas Jonatan Rodríguez estuvo entrenando y compitiendo en el Centro de Tecnificación de Berlín donde se ganó una plaza para el Mundial. «Sven Rooch es alto, mide algo más de 1.90 tiene los brazos muy largos y boxea muy bien en línea esperando a la contra. Es peligroso y se tapa muy bien arriba y abajo. Mi táctica será la de trabajarle desde el comienzo, metiéndole presión con mi explosividad», analizó el pupilo de Alfredo Arrojo. Y su entrenador tercia para añadir. «Tiene la cara impecable por lo que deduzco que el boxeo no le ha castigado mucho y que no le gusta en exceso la pelea sin concesiones». Ahí estará precisamente la baza de victoria de Jonatan que admite sentirse «más boxeador que jugador de ajedrez». Y añade para corroborarlo: «No voy a asumir riesgos en los asaltos de ajedrez pero sí lo voy a hacer en los de boxeo».
Después de llevar entrenando desde hace semanas entre cinco y seis horas diarias ya siente la llamada de la competición. «Tengo muchas ganas de que llegue el momento». Hoy empieza un largo viaje que le llevará de León a Barcelona y de la ciudad Condal a la capital moscovita.
Tiene la maleta lista y preparada con todo lo que necesita. «Incluida una bandera de León», dice sonriente «que espero ondear porque significará soy campeón del mundo». Y al hilo de estas palabras dejó una pequeña queja: nadie en las administraciones locales le ha apoyado en esta aventura. «Y eso que es un título mundial. Sólo me han apoyado Fisioclínicas y Finca La realeza», apunta con pesar.
Si gana en Moscú realizará una primera defensa de su título en Amsterdam (Holanda) el próximo mes de febrero. «Ojalá sea así porque a mis treinta años estoy en mi mejor momento, tanto deportivo como personal».