Diario de León

deportistas leoneses por el mundo | Daniel García Prieto. jugador de fútbol sala en el Rochefort francés

«La empresa quebró y tuve que irme fuera»

El fútbol sala le ofreció una alternativa al paro. Ha jugado en Inglaterra y Francia. Como tantos jóvenes, perdió su empleo y emigró a Londres. Trabajó de camarero hasta que el fútbol sala llamó a su puerta. Jugó en el Baku United y en el Oxford Lions. Volvió a León, donde recibió una oferta del Rochefort galo. Ahora vive en Aviñón

Dani García posa junto al castillo de Aviñón, ciudad francesa en la que vive.

Dani García posa junto al castillo de Aviñón, ciudad francesa en la que vive.

Publicado por
sergio c. anuncibay | león
León

Creado:

Actualizado:

Cuando la empresa en la que trabajaba quebró, Daniel García Prieto hizo las maletas en busca de un futuro que su país le negaba. Aterrizó en Londres hace poco más de un año y encontró un empleo de camarero, «aunque en León era capataz forestal», subraya.

Allí fue donde comenzó su particular aventura en torno al fútbol sala, un deporte que, aunque de manera tardía, conoció en España. «Hasta los 21 años sólo jugué al fútbol», recuerda. Ahora tiene 29. «Siempre de portero», completa.

En las islas británicas recibió su primera oferta. Llegaba del Baku United, un club que «contribuye a la promoción de la cultura de Azerbaiján en el Reino Unido». La mayoría de sus jugadores son foráneos. Viajó la temporada pasada a este país del Cáucaso, perteneciente a la Unión Soviética hasta agosto de 1991, para disputar un torneo con los tres primeros clasificados de su Liga. Fue una de las mejores vivencias que guarda en su memoria desde que decidió probar suerte lejos de la familia y amigos. «No fue una decisión sencilla», declara.

Regresó a su tierra por el verano del 2013, después de seis meses de experiencia. Respiró en Llamera, su pueblo, junto a Boñar. Y otra vez le sonó el teléfono. «Me llamaron del Oxford Lions y decidí irme», cuenta este leonés, al que le dibujaron un escenario que prontó se difuminó. «Las cosas no eran como me habían contado. No pagaban al día y tuve muchos problemas», lamenta Dani García, que, una vez más, quiso aferrarse a ese deporte que, al menos durante un tiempo, le sacaba de la cola del paro. «Me fui a Inglaterra porque la empresa en la que estaba quebró y había que buscarse la vida. Ahí empecé a jugar al fútbol sala con españoles y después me llamaron del Baku United», apunta.

Tras medio año en Reino Unido, Francia tocó a su puerta hace poco más de dos meses. El Rochefort galo quería blindar su portería con el guardameta leonés. «El presidente me hizo una oferta y aquí estoy, sin conocer a nadie», relata.

Juegan en la segunda división y aspiran al ascenso con un equipo que se ha reforzado bien este curso. «Vamos segundos en la Liga y nuestro objetivo es subir porque el club, por primera vez, ha fichado a jugadores extranjeros y ha invertido bastante dinero», revela. Cobra un sueldo que le da «para vivir», sin alardes. Pero le «pagan al día». Y además se hacen cargo de la vivienda, la comida y el transporte. Está convencido de que tomó el camino correcto, aunque tuvo que renunciar a muchas cosas.

En su descargo, conoció una «ciudad preciosa», Aviñón, donde vive. «Había viajado mucho por Italia pero nunca había estado aquí. Es increíble, está llena de universitarios y su casco antiguo aparece rodeado por una muralla espectacular», detalla. El centro de esta villa francesa ha sido declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad. Marsella está a sólo 80 kilómetros de distancia.

Aún así, Dani García quiere regresar a España. Le gustaría encontrar un resquicio de esperanza en ese mar de dudas que propone la crisis. Echa de menos a la familia, a la novia, a los amigos... Pero es consciente de lo «complicadas que están las cosas» por aquí.

De hecho, no alberga muchas esperanzas, al menos por el momento. Tampoco es algo que le obsesione. Tira de optimismo. «En Aviñón estoy muy a gusto, aunque no tengo ni idea de francés. Toda la gente que he conocido me trata genial», agradece.

Busca un trabajo para ganar «algo más de dinero», sin plantearse, por ahora, un escenario que vaya más allá de la actual temporada. Nunca pensó que el fútbol sala le ofrecería una alternativa al desempleo, aunque a miles de kilómetros de distancia.

«Mi historia es algo singular porque siempre jugué al fútbol, nunca al fútbol sala, que lo practico desde los 21. Ahora estoy en un buen equipo y, aunque me planteó volver a León, quiero disfrutar al máximo de esta experiencia, que está siendo muy gratificante. Después ya veremos lo que pasa», concluye.

tracking