REPORTAJE. CAMPEONES SOBRE HIELO
Sello leonés en la élite del curling
Eduardo de Paz como árbitro internacional y su hijo Edu, vicecapitán e. n la selección júnior, sitúan a la provincia en un lugar destacado a pesar de que tras 12 años no disponen de pista de hielo para entrenar . E scocia fue el origen de un deporte que cada cuatro años salta a la palestra convirtiéndose en una de las disciplinas olímpicas con más seguimiento. En España se encuentra en una fase de crecimiento. Y en ese despegar León pugna con ciudades con tradición como Puigcerdá, Vitoria y Jaca.

Eduardo de Paz, Lucas Munuera, Beatriz Cureses, María Iruela, Eduardo de Paz hijo, Raúl García, Alfonso Gracia y Pilar Jarne después de una competición.
No es un deporte de masas (al menos en España) pero cada cuatro años se convierte en uno de los protagonistas de los Juegos de invierno desde su debut como disciplina olímpica en Nagano 1998. En ese escenario León también disfruta de un pedazo de protagonismo, a una escala todavía más modesta que ciudades como Barcelona y Vitoria o países como Canadá, Escocia (el origen de este deporte data de mediados del siglo XVI en el país británico), Suecia y Noruega, pero ‘fabricando’ también campeones.
En apenas 12 años de vida, y a pesar de no contar con una pista para entrenar y competir, León ha logrado de la mano de un grupo de entusiastas contar con un nombre propio en este deporte, labrado desde el León Curling y con primeros espadas como Eduardo de Paz padre e hijo, uno como árbitro internacional tras su paso por el rol de jugador y directivo y otro como presente y futuro de este deporte en España. Los dos son hoy en día junto a Beatriz Cureses, también con la vitola de árbitro internacional, los puntas de lanza de un deporte en crecimiento. Precisamente desde 2003 el León Curling puede presumir de estar asentado en la élite nacional donde ha logrado media docena de preseas desde la plata que se apuntaba en categoría femenina hasta la cosechada, también del mismo color, el año pasado.
Sus logros cuentan incluso con un mayor valor que los de otros inquilinos del podio. No en vano y después de más de una década de vida aún no disponen de una instalación de hielo donde poder entrenarse. La más cercana la tienen a unos 300 kilómetros por lo que siempre que acuden a un campeonato aprovechan también el viaje para entrenarse.
Tampoco disponen de ingresos en forma de patrocinios o subvenciones. Pero esa circunstancia no desanima a la quincena de integrantes del club que deben costearse los gastos de su bolsillo. Eso sí, ante la adversidad han demostrado que por ilusión y clase no van a tirar a toalla. Todo lo contrario. Y menos con las perspectivas que al menos dos de sus integrantes tienen en su horizonte. Los dos se llaman igual, Eduardo, y también coinciden en el apellido, De Paz. Son padre e hijo y sus nombres ya están presentes en los grandes torneos no sólo españoles (Jaca, Puigcerdá...), también en los internacionales donde el más pequeño de la familia ya se ha dejado ver.
Referente nacional
Eduardo, todavía en categoría júnior, es ya un habitual en la selección española en la que también luce galones de vicecapitán en una posición de suma importancia (cada equipo lo componen cuatro jugadores). Con 18 años hace unas semanas era decisivo en el noveno puesto final de España en el Campeonato de Europa celebrado en Finlandia al que fue convocado por la seleccionador nacional, la canadiense Melanie Robillard. «Apunta lejos, pero aún tiene que crecer», precisa su padre que reconoce que ante la inexistencia de una Liga en España, debe pulir sus cualidades ante los mejores. «Y en los torneos internacionales o los campamentos como el de Alemania son los mejores escenarios posibles».
Hace unas semanas Eduardo demostraba en el Europeo que puede ser el jugador que otorgue a España un salto de calidad para acercarse a las grandes potencias. Incluso para estrenarse en unos Juegos Olímpicos, coto cerrado hasta el momento al que sólo pueden acceder las diez mejores selecciones.
Su padre puede tenerlo incluso un poco más fácil. Impulsor junto a un grupo de entusiastas del club leonés de curling y en parte uno de los que sustentan esta pasión en la provincia, tras su paso por la faceta de jugador y también de directivo, desde el pasado año cuenta con la consideración de árbitro internacional. Precisamente su debut se producía en la Universiada de Trentino. En otra Universiada, la de Granada 2014, formará parte del comité organizador como director de competiciones. «La Federación Mundial ha apostado por mí y eso es un orgullo», precisa De Paz que también tiene en la familia otro árbitro, su mujer Beatriz Cureses. «Ella no ha querido por el momento arbitrar fuera de España aunque tiene oportunidad de hacerlo en un futuro».
Tal vez sean los tres los abanderados del curling leonés, pero no los únicos que practican una disciplina que a lo largo de su más de una década de vida ha tenido que hacer frente a un trayecto no exento de dificultades, principalmente las económicas y la de infraestructiras. La falta de una pista de hielo en la que poder entrenar y jugar les ha llevado a acumular miles de kilómetros en su equipaje para no perder el nivel. «El día a día de nuestra preparación es muy diferente al de la mayoría de los jugadores que pueden practicar sobre el hielo. Para nosotros todo pasa por un entrenamiento con el que mantener la forma, corriendo o acudiendo a un gimnasio. La única ocasión en la que podemos calibrar nuestra calidad es en los torneos que se disputan principalmente en el norte y noreste de España. Que no son muchos pero debemos aprovecharlos al máximo. Incluso sacamos tiempo para después de la competición entrenar un poco. Y en escasas ocasiones también nos trasladamos a una pista de Jaca, Puigcerdá o Vitoria para practicar. Pero son pocas las ocasiones ya que el programar un viaje nos supone un notable desembolso económico», precisa Eduardo.
Pr esente y futuro
Sobre el presente del curling en León es claro: «A nivel deportivo estamos en un momento que considero positivo». Y de cara al futuro también se muestra rotundo. «Tenemos a Edu que lo está haciendo muy bien. Con 18 años ya ha logrado estrenarse con la selección y apunta a ser uno de sus primeros espadas. Lo que ocurre es que en el club salvo él y alguna excepción más la mayor parte de los que lo integramos superamos los 40 años. Necesitamos gente joven pero el sacrificio que supone tener que viajar y no poder entrenar en tu casa no juega a nuestro favor».
En la actualidad el León Curling cuenta con una quincena de integrantes. «Algunos de los cuales como ha ocurrido hasta ahora con opciones de brillar en el Nacional. No es la primera vez que subimos al podio y espero que podamos seguir acumulando éxitos con el propósito de que un día nuestro esfuerzo tenga como resultado la obtención de una pista de hielo para entrenar. Si se logra seguro que daremos otro salto importante de calidad». Por ilusión y trabajo no va a quedar.