FÚTBOL
El mago Messi contra el genio Costa
Barça y Atlético son el reflejo de sus estrellas. Si el argentino contacta con el balón, el equipo azulgrana es letal y si el brasileño tiene espacio para correr, los rojiblancos resultan temibles
Leo Messi y Diego Costa se han citado en tres finales de aquí hasta final de temporada. Las dos primeras son inminentes: este martes en el Camp Nou en la ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones y la semana siguiente en el Vicente Calderón, en la vuelta. La tercera, si Barça y Atlético no fallan en las próximas seis jornadas de Liga, será en el último día del campeonato, también en el Estadi culé, con el título en juego en un pulso directo. Son muy distintos, su fútbol no se parece en nada, pero tienen una cosa en común que a día de hoy les coloca dentro del grupo de los cinco mejores delanteros del mundo junto a Cristiano Ronaldo, Ibrahimovic y puede que Lewandowski: están locos por el gol. Y son tan importantes para sus equipos que sus respectivos estilos se funden con el de sus escuadras.
El Barça siempre fue un equipo de toque que apostaba por la posesión como arma tanto ofensiva como defensiva: cuanto más tenga el balón, menos ocasiones le crean. Pero desde que Pep Guardiola inventó el ‘falso 9’ para Messi, la influencia del argentino en el juego ha ido en aumento. De ser un finalizador por sorpresa que ha destrozado todos los registros goleadores de la historia del Barça —y pronto de la Liga— ha evolucionado hasta convertirse en la pieza clave en la construcción sin dejar de marcar goles. Para bien y para mal, la dependencia es cada vez más grande pues si el ‘10’ no aparece en la mediapunta porque se toma un respiro o porque el rival logra desconectarle, el Barça lo sufre y su posesión pasa a ser inocente y aburrida.
Desde que volvió en enero después de dos meses de baja por su última lesión muscular, nadie en el mundo ha logrado más goles que Messi: 22 oficiales en 2014. Y eso que durante los partidos parece dosificarse, mide los esfuerzos, quizás con respeto y prudencia tras muchos meses de contratiempos y con el Mundial a la vuelta de la esquina. Por su parte, Diego Costa no se dosifica. Se sospecha que desconoce el significado de ese verbo o que sepa que existe esa opción de vida. ¿Reservarse para algo? Eso no va con el brasileño.
Por otra parte, el portero del Barcelona, Víctor Valdés fue intervenido ayer y estará siete meses de baja.