ATLETISMO
Encuentran muerto en su domicilio a Yago Lamela
El asturiano, de 36 años, tocó el éxito pero las lesiones acabaron por retirarle en 2009.

Yago fue bronce en París.
La vida de Yago Lamela estuvo atiborrada de sorpresas. Demasiadas sorpresas. La última llegó ayer por la tarde, cuando fue hallado muerto en su domicilio en Avilés. Solo tenía 36 años, un pasado lleno de éxitos en el salto de longitud y un presente repleto de dudas por algunos reveses. El mundo del deporte se quedó helado cuando corrió la noticia de su deceso, de un adiós a deshora del que fue uno de los personajes más populares del atletismo español.
La fama le cayó de golpe a Yago Lamela en 1999. Su actuación en el Mundial en pista cubierta de Maebashi fue la primera sorpresa. En aquel campeonato se batió con el que había sido su ídolo, Iván Pedroso, y estuvo a punto de llevarse una medalla de oro. Un salto prodigioso de 8,56 metros obligó al campeón cubano a superarse y alcanzar los 8,62 en el último intento.
Unos meses más tarde, en Sevilla, en el Mundial al aire libre, volvieron a encontrarse. Y el resultado fue idéntico. Pero después de aquello Lamela nunca volvió a ser el mismo.
Los Juegos Olímpicos de Atenas parecían estar esperándole. Pero entonces su tendón de Aquiles dijo basta. Su pierna de batida no soportaba muchos más impactos y eso arruinó su competición. Intentó recuperar el tiempo perdido pasando por el quirófano del gurú de los tendones, el finlandés Sakari Orava, pero el avilesino ya no levantó cabeza.
Aún le quedó un intento de volver al atletismo, pero se quedó en nada y en marzo de 2009 lo dejó. Nada le salía bien y le costaba encajar los golpes. En 2011, después de una crisis, tuvo que ser ingresado en el Hospital San Agustín de Avilés, pero salió y poco a poco fue rehaciéndose. Siguió su vida, aunque con medicación. Hasta que ayer fue descubierto muerto en el domicilio de sus padres. El atletismo nunca olvidará al genio que desafió a Pedroso. Ayer su muerte causó dolor y sorpresa.