OPINIÓN
La unión sigue haciendo milagros
Aún recuerdo mi etapa como jugador del Atlético Astorga, equipo con el que disfruté mucho y bien y la disputa de mi primera fase de ascenso.
Acababa de salir de juveniles y Miguel Ángel Álvarez Tomé me llamó para formar parte de la plantilla astorgana. Éramos un grupo de amigos y eso se notó en los resultados. Vivimos una situación similar por la que ahora atraviesa el club astorgano, en el que también se nota la unión y la amistad entre sus integrantes.
Aunque a lo largo de mi vida deportiva disputé seis fases de ascenso más, cinco con el Atlético Bembibre y una con la Cultural, ninguna se iguala a la del Atlético Astorga. Era la primera y fue muy emocionante. La entidad maragata apenas disponía de recursos económicos, llegamos a estar varios meses sin cobrar la pequeña compensación económica que nos habían prometido, pero las ganas y la ilusión podían con todo.
Hoy, aunque el Atlético Astorga continúa siendo un club modesto, la buena gestión desde la junta directiva que preside Sagrario González está repercutiendo en una plantilla muy unida, que cree en lo que hace y pelea por conseguir su sueño y hacer historia con un ascenso a Segunda División B que sería la cota deportiva más alta a la que lleegaría el club.
Superados Binissalem y Mensajero, sólo queda un peldaño para alcanzar lo más alto de la cumbre. El Atlético Astorga se lo merece y sus jugadores y técnicos también.