MUNDIAl DE BRASIL
Courtois impone su ley en Bélgica
Salvo el fracaso de los mediáticos Casillas y Buffon, los guardametas brillan en el torneo de la igualdad y el récord de prórrogas .

El portero belga Thibout Courtois evitó con sus paradas la tanda de penaltis ante Estados Unidos en los octavos de final.
El de Brasil es el Mundial de la emoción, de la igualdad, del récord de prórrogas en octavos de final y de los porteros. Salvo las decepciones sonadas de Iker Casillas y Buffon, dos veteranos, mediáticos y eliminados en la primera fase con nula aportación para sus selecciones, la mayoría de los guardametas encandilan en este Mundial y se erigen en figuras de sus equipos.
Unos, como el mexicano ‘Memo’ Ochoa, por esos reflejos extraordinarios bajo los palos que le permitieron frenar nada más y nada menos que a Neymar. Otros, como el alemán Manuel Neuer, porque ante los rápidos argelinos impartió una lección magistral de cómo debe adelantarse un portero, anticiparse a las intenciones del rival y arriesgarse a salir lejos del área para cortar las jugadas en plan defensa libre o tercer central.
El costarricense Keylor Navas se ha dado a conocer al mundo en la cita de Brasil, ya que sus descollantes actuaciones en el Levante no conseguían repercusión planetaria. Es completo. En la puerta es un gato y ha mejorado también en las salidas, su punto débil. Ordena la zaga, manda a todo el equipo y tiene un aceptable juego con los pies. Está en la agenda de varios grandes como el Atlético.
La ‘Araña’ Tim Howard, veterano de 35 años que milita en el Everton y ha mejorado con la edad, como los buenos caldos, estuvo insuperable en la meta de Estados Unidos hasta que en la prórroga le desenredaron De Bruyne y Lukaku. Paró lo impensable y de todas las formas posibles
Hay más. El brasileño Julio César estaba muy cuestionado antes de arrancar el Mundial. Milita en el Toronto de la débil liga estadounidense, tiene ya 34 años y se le considera uno de los pretorianos, o enchufados, de Scolari. Pero fue el salvador de la ‘Canarinha’ y héroe local tras los dos penaltis detenidos en la tanda ante los chilenos. Algo parecido ocurre con el argentino Sergio Romero, que prácticamente no ha jugado toda la temporada en el Mónaco y sigue siendo titular para Alejandro Sabella, lo que no deja de ser sorprendente.
Thibout Courtois representa la seguridad personificada. Impone la ley del más alto por arriba, juega bien con la zurda, tiene reflejos, intenta blocar y no despejar los balones, y ejerce con la tranquilidad de un veterano pese a ser un joven veinteañero. Ante Estados Unidos salvó la ocasión que forzaba los penaltis. Una falta ensayada por Klinsmann y una salida providencial para taparle el hueco a Dempsey.
La cabeza del belga emerge en todas las zonas mixtas, donde atiende con amabilidad a los medios de casi todo el mundo porque habla cinco idiomas. Está harto de que se le pregunte por el Atlético, y más después de que a Wilmots, su lenguaraz seleccionador, le cazara una televisión afirmando que Thibaut volverá el curso próximo al Chelsea de Mourinho, que acaba de renovar al australiano Schwarzer y, si no se desprende del checo Peter Cech, se encontrará con tres porteros.
«Ante Estados Unidos jugamos muy bien pero fallamos mucho y al final pudimos perder. Ya se sabe que en el fútbol cuando se perdona se suele acabar pagando», apuntó.
Esa parada decisiva: «Siempre se tiene algo de suerte. Somos un equipo bien organizado en defensa y que concede pocas ocasiones al rival».
Euforia: «Sé que la gente confía mucho en nosotros y que existe cierta euforia en mi país después de seguir invictos y de presentarnos en cuartos de final por primera vez desde México’86, pero hay que seguir ir yendo paso a paso», aseguró el portero belga.